Выбрать главу

Las ciencias de la vida

Ni siquiera los dioses pueden olvidarlo todo. Una tierra desguarnecida ha brotado del mar, pues el otoño nunca hace nada sin preguntárselo a los cielos. Amo el océano y, en la alborada, temo por sus islas. Respiro orgullosa el aguijón de luz de los cometas. Seré alegre, me digo, y dulce igual que el ruego de un héroe cautivo. – Yo no sé qué medidas contiene la existencia-. Como cirros de ocaso se esfuman los minutos: en tiempos de penuria en mitad de la noche crece el día.

Altair

Un frío desierto se ha recogido entre las hojas de los helechos silenciosos. A su lado, canta mi aflicción dulcemente. Enhebro la mitad del día ^ en el verde oscuro de los aires que el poniente traiciona. – Hay mieses que crecen delicadas en el fondo marino de las nubes-. ¿Dónde me llevó el cierzo? ¿Dónde iré a dormir, qué azul rocío me mecerá en sus brazos? ¿Acaso habré abierto mi alcoba a la penumbra? – El alma es una lira ennegrecida que sangra inconsolable por dentro de las cosas-.

Historia de la materia

Mi corazón tiene la fuerza con que se bate el mundo por los barrancos florecidos de una mañana de verano. – ¿Vendrás de nuevo con el olor a lecho de un animal hermoso?- Recibo de rodillas al deseo. ¿Cuánto valdrá, si nunca está dormido? Le pido de una vez que me lleve en sus brazos, como un cuenco de rosas que a nadie le de miedo.

Filosofía natural

Acaricio las ruinas tibias de la tarde. Astillas de sol oscuro, temblor, susurros, voluntad. Urdiré los secretos que han de dar nombre a todas las estrellas. Son mis dedos Golondrinas que el azul ensortija entre el cielo y los campos.

Equinoccio de otoño

(Cúmulo Omega Centauri)

Hay una miel nocturna que ata al aire y lo engaña, recompone tramas de luz muy dulces. El pensamiento es la misión donde agota la vida sus fuerzas. Y el mar es el espejo en que la Luna descubre sorprendida sus colores de tiza solitaria.

Señal de simetría

(Beta Centauri, estrella gigante azul)

Y cada copo de luz es una queja suave de los astros que pasan. Río abajo se deja caer el cielo sobre el agua. Igual que tierra, la luz forma meandros en la tarde sin flores. Una fuerza celeste acecha los placeres terrenales que el amor exhala. Nubes en el abismo de mi pecho con tiempo se preparan.

Evolución de la forma

En el bosque, una golondrina ha prendido su vuelo de las hebras de piedra de la Luna, mientras arde la noche y se deshace el Sol hacia lo lejos. Ha encontrado un lecho de amor en medio del tumulto de vida sofocante que brota de la tierra. El pajarillo llora sus lágrimas de cristal inhumano en la tibieza embelesada del estanque, en el agua. Quién sabe, ¿se entregará ese halo de sol, al cabo, como un gusano que le cuelgue del pico?

Pequeño cataloga de cielo profundo

No sueñes con otros mundos.

John Milton

De mí prefiero la parte que me asoma de los ojos, ese dulce trabajo mío de otear más allá entre la púrpura ligera de las bardas que deshilan mi cuerpo, lazo a lazo, de carcomas de luz. Tanto mirar y he visto apenas un espacio ancho que le roba a la muerte las riendas de los sueños que se inventan el tiempo día a día porque cada minuto es un añico de vida que el otoño implora ante la primavera.

La hipótesis del zoo

Un recuerdo del mar pone su humedad gris en las montañas, esplendor de una vela que dibuja en las cimas el color de las nubes sobre la piedra florecida. ¿Y si se ausenta el cielo y deja solos a los astros? ¿Y si soy sólo un pececillo que sueña que un día fue una muchacha triste?

Romance para una estrella

(de rock)

Diste a la mar monosílaba azul turquí para el agua, le diste verde al paisaje y barniz a mis miradas. A las estrellas lejanas, alcoholetas de ginebra, damas de puerto malayo, les diste rock pa' las penas de amor por profundidades submarinas, marineras. ¡Las estrellitas enfermas de altura, frío y cavernas estelares!…, agujeros como tus ojos en vela que metiste en un sombrero engolfándote en sus telas.