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Pero suponer que Bubbacub había mentido provocaba un montón de problemas. Primero, ¿hasta dónde era mentira la historia? Obviamente, el truco con la reliquia lethaní fue auténtico. ¿Pero dónde más podía trazarse la línea?

Y si Bubbacub mentía, tenía que estar tremendamente seguro de que no iba a ser capturado. Los Institutos Galácticos, especialmente la Biblioteca, se basaban en su reputación de honestidad absoluta. Freirían vivo a Bubbacub si era descubierto.

La posibilidad IIB parecía inútil, pero de algún modo Jacob tendría que demostrar que era cierta o el proyecto Navegante Solar se habría acabado.

Esto iba a ser complicado. Toda teoría basada en que Bubbacub mentía tendría que explicar la muerte de Jeffrey, el anómalo estatus y la conducta de LaRoque, la conducta amenazante del Espectro Solar…

Jacob garabateó una nota y la colocó sobre la hoja IIB.

NOTA AL MARGEN: ¿DOS TIPOS DE ESPECTROS SOLARES? Recordó la observación de que nadie había visto jamás a un Espectro Solar «normal» convertirse en la variedad semitransparente que hacía gestos de amenaza.

Se le ocurrió otra idea.

NOTA AL MARGEN: LA TEORÍA DE CULLA DE QUE LA PSI DE LOS SOLARIANOS EXPLICA NO SÓLO LA DE LR SINO TAMBIÉN OTRAS CONDUCTAS EXTRAÑAS.

Jacob pensaba en Martine y Kepler cuando lo escribió. Pero después de reflexionar, escribió cuidadosamente una segunda copia de la misma observación y la colocó sobre la hoja que había marcado ME HE VUELTO LOCO — NO(IV).

Hizo falta todo un acopio de valor para enfrentarse a la pregunta de su propia cordura. Metódicamente anotó las pruebas de que había algo mal, bajo la hoja número III.

1. «LUZ» CEGADORA ALLÁ EN LA BAJA. El trance en el que había entrado justo antes de la reunión en el Centro de Información era el último profundo que había tenido. Le ha bía despertado un aparente artefacto psicológico, un tono azul que atravesó su estado hipnótico como un faro. Pero fuera cual fuese la señal de advertencia que debía estar enviándole su subconsciente, fue interrumpida cuando se acercó Culla.

2. USO INCONTROLADO DE MISTER HYDE. Jacob sabía que la bifurcación de su mente en una parte normal y otra anormal era una solución temporal al menos para los problemas de largo alcance. Un par de centenares de años antes su estado habría sido diagnosticado como esquizofrénico. Pero la transacción hipnótica, supuestamente, permitiría que sus mitades divididas se reensamblaran pacíficamente bajo la guía de su personalidad dominante. Las ocasiones en que su yo feroz se abría paso o tomaba el control se producían cuando era necesario, cuando Jacob tenía que revertir al entrometido frío, duro y terriblemente confiado que había sido antaño.

Jacob no se había preocupado antes por las acciones de su otro yo, por mucho que le avergonzaran. Por ejemplo, fue bastante lógico robar muestras de los medicamentos del doctor Kepler a bordo de la Bradbury, dado lo que había visto hasta entonces, aunque habrían sido preferibles otros medios para llegar al mismo fin.

Pero algunas de las cosas que le había dicho a la doctora Martine a bordo de la Nave Solar implicaban una gran cantidad de recelos justificados dando vueltas en su inconsciente, o un problema muy grande más profundo.

3. CONDUCTA EN LA NAVE SOLAR: ¿INTENTO DE SUICIDIO? Eso dolía menos de lo que había esperado cuando lo escribió. Jacob se hallaba desorientado por el episodio. Pero curiosamente se sentía más furioso que avergonzado, como si alguien le hubiera hecho quedar como un tonto.

Por supuesto, eso significaría algo, incluida una frenética autojustificación, pero no se lo parecía. Jacob no sentía ninguna resistencia interna cuando sondeó esa línea de razonamiento. Sólo negación.

El número tres podría haber sido parte de una pauta general de deterioro mental. O podría haber sido un caso aislado de desorientación, como había diagnosticado la doctora Martine (quien desde el regreso le había estado persiguiendo por toda la base para someterle una terapia). O podría haber sido inducido por algo externo, como ya había considerado.

Jacob se retiró del banco de trabajo. Eso requeriría tiempo. La única manera de conseguir algo sería haciendo pausas frecuentes y dejar que las ideas se filtraran desde el inconsciente, el mismo inconsciente que estaba investigando.

Bueno, ésa no era la única forma, pero hasta que hubiera resuelto el problema de su propia cordura no estaba dispuesto a intentar los otros medios.

Jacob dio un paso atrás y empezó a mover su cuerpo lentamente en la pausa de posturas de relajación conocida por Tai Chi Chuan. Las vértebras de su espalda crujieron por haber estado sentado en el taburete. Se estiró para permitir que la energía regresara a las partes de su cuerpo que se habían quedado dormidas.

La ligera chaqueta que llevaba entorpecía sus movimientos. Interrumpió la rutina y se la quitó.

Había un perchero junto a la oficina del mecánico jefe, frente al taller de mantenimiento y cerca de los grifos. Jacob se acercó al perchero, sobre sus talones, sintiéndose tenso y lleno de energía por el Tai Chi.

El mecánico jefe asintió con un gruñido cuando Jacob pasó por delante; el hombre no parecía feliz. Estaba sentado ante su mesa en la oficina con paneles de espuma de caucho, con una expresión que Jacob había visto muy a menudo desde el regreso, sobre todo entre el personal inferior. Al recordarlo le dio sed.

Mientras se inclinaba sobre la fuente, Jacob oyó un sonido metálico. Alzó la cabeza cuando se repitió. Procedía de la dirección de la nave. La mitad de ella era ahora visible desde el lugar donde se encontraba. Mientras se acercaba a la esquina de la pared de roca, el resto apareció lentamente.

La puerta en forma de cuña de la Nave Solar descendió muy despacio. Culla y Bubbacub esperaban al pie, sujetando entre ambos una larga máquina cilindrica. Jacob se agazapó tras la pared de roca. ¿Qué están haciendo esos dos?

Oyó la rampa que se extendía desde el borde de la cubierta de la Nave Solar, y luego el sonido del pil y el pring introduciendo la máquina en la nave.

Jacob apoyó la espalda contra la pared y sacudió la cabeza. Esto era demasiado. Si se encontraba con un nuevo misterio se volvería loco de verdad… si es que no lo estaba ya.

Parecía como si estuvieran usando un compresor de aire dentro de la nave, o una aspiradora. Los chasquidos y roces y alguna maldición ocasional pilana hacían pensar que estaban arrastrando la máquina por el interior de la nave.

Jacob cedió a la tentación. Bubbacub y Culla estaban dentro de la nave y no había nadie más a la vista.

En cualquier caso, si lo sorprendían espiando, probablemente no habría nada más que perder que el resto de su reputación.

Subió la rampa en unas pocas zancadas. Cerca de la cima se tendió en el suelo y miró dentro.

La máquina era una aspiradora. Bubbacub tiraba de ella, de espaldas a Jacob, mientras Culla manipulaba el largo y rígido succionador en el extremo de su manguera flexible. El pring sacudía lentamente la cabeza, y sus dientes castañeaban. Bubbacub emitió una serie de bruscos ladridos a su pupilo y el castañeo aumentó, pero Culla trabajó más rápido.

Esto era enormemente extraño y preocupante. ¡Culla estaba limpiando la zona entre la cubierta y la pared curva de la nave! Allí no había más que los campos de fuerza que mantenían la cubierta en su sitio.

Culla y Bubbacub desaparecieron alrededor de la cúpula central mientras avanzaban hacia el borde. En cualquier momento saldrían por el otro lado y le verían. Jacob se deslizó por la rampa unos pocos palmos, y luego descendió a pie el resto del camino. Regresó al ábside y se sentó de nuevo en el taburete delante de los papeles.