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Al borde de la carretera había algo más, se había dispuesto una especie de campamento improvisado hecho con negras lonas, rodeado de sacos y barriles de un color marrón oscuro sin identificar. En la parte más alta de una empalizada había un enorme cartel escrito con trazos grandes y desaliñados como de brocha que rezaba: CADÁVERES, y debajo, una improvisada flecha negra indicaba una dirección. Allí no quedaban cadáveres sin embargo, pero sí una montaña abyecta de un color negro ceniza donde se adivinaban todavía huesos a medio quemar y hasta miembros despuntando como signos de exclamación. Aranda, que se había curtido ya en varias docenas de situaciones enloquecedoras, se sintió abrumado por todo aquel polvo y sufrimiento tornado en cenizas, pero continuó hacia el campamento caminando entre los muertos.

Los muertos que…

De repente se fijó en ellos… Jesús, exclamó para sí. Por fin se respondía una vieja pregunta que siempre se había formulado y que nunca supo responder. La vieja pregunta. ¿Dónde estaban, por qué no acudieron? Ahora que prestaba atención muchas de aquellas cosas muertas que caminaban con los ojos en blanco y el andar errático iban vestidos con el uniforme del Ejército Español.

* * *

Unos minutos más tarde, Aranda apartaba la lona para entrar en el campamento. El olor era intenso y tuvo que untarse un poco más de crema mentolada para poder acceder al interior. No había ventanas ni accesos en las lonas para que el aire corriera y como quiera que el Sol provocaba un efecto invernadero, la temperatura ascendía por lo menos seis grados.

Allí había mesas sobre todo, encima de algunas había ordenadores y consolas abandonadas. La gran mayoría estaban destrozados, como si alguien los hubiera golpeado con un bate hasta hacerlos trizas. El suelo estaba sembrado de papeles y documentos. Cogió uno al azar, una especie de informe enmarcado con el sello del Ministerio de Defensa y leyó: "Confidencial. Centro de Inteligencia y Seguridad del Ejército de Tierra (CISET)" y más abajo, "Operación Furia del Sol"

OPERACIÓN FURIA DEL SOL

OCTUBRE, 2009

Memorando Interno. D/DI55/I08/15/2

Para: Jefes de Departamentos.

De: S.C. Torres Molina

Asunto: Ver contenido

Mensaje enviado desde OPTEL 41, a las tres de la mañana donde informan que varios Hostiles han pertrechado subsección E93 del Plan de Contingencia. Se llevaron a cabo todos los esfuerzos para repeler el ataque. A las seis de la mañana, se informa de que la situación es grave porque los Hostiles han conseguido Fuerte Penetración. A las nueve de la mañana, esa estación fue abandonada debido a un reajuste de las defensas. La estación fue destruida después del envió de la última comunicación.

Con el documento en la mano, Aranda miró alrededor. Apartó su pelo largo y negro con la mano como superado brevemente por la cantidad de informes confidenciales que había en el suelo. En muchas de las hojas había huellas negras de botas, sucias e incompletas, como si alguien hubiera estado andando por allí después de que los militares fueran superados. O se marcharan, pensó de repente.

Cogió otro documento, en forma idéntico al anterior pero con un mensaje diferente.

Asunto: Estimación Inicial

Referencia: Secretaría de Defensa – Estimación Málaga

(MA)

Estimado Sr. Secretario,

Como se ha indicado previamente, adjunto mi Estimación Inicial. El informe de recursos necesarios para garantizar el éxito en la campaña militar "Furia del Sol" se proporcionará posteriormente en una comunicación separada.

Debajo, un comandante había rubricado su firma junto a un sello enorme que rezaba: CONFIDENCIAL. Observando esas dos cosas, se dio cuenta de que todos los documentos eran copias impresas, no originales. Operación Furia del Sol, se decía mientras paseaba por entre las mesas leyendo frases sueltas. Parece que vuestros Hostiles os superaron, pero ¿cómo, cómo pudo ocurrir, se os acabó la munición, chicos, tantos eran?

Tomó esta vez un pliego de color azul, deseando saber más de la historia de la caída del ejército; casi todos los documentos eran blancos, amarillos o azules. Pero con éste, apenas empezó a leer, su mandíbula inferior descendió notablemente.

Ministerio de Defensa

DI-1812-1544-09

28 de Septiembre del 2009

(U) Universaclass="underline" Amenaza Potencial del 2009-H1N9

Este Informe pone de manifiesto el riesgo que el virus H1N9 "Necrosum" supone para la población mundial. El Informe es principalmente para el uso de jefes de operaciones militares, oficiales médicos y planificadores operacionales.

Aranda leyó de nuevo la fecha, sin poder dar crédito. 28 de Septiembre del 2009. Si los primeros casos a nivel mundial tuvieron lugar en Octubre significaba que el aparato militar ya tenía conocimiento del virus que había devuelto a los muertos a la vida. Se sentó en uno de los bajos taburetes que hacían las veces de silla y dejó que su mente jugara con esos datos recién adquiridos. La cabeza le daba vueltas. Si lo sabíais, hijos de puta, ¿por qué nadie nos advirtió, por qué coño lo hicisteis tan mal, por qué rendisteis Málaga, por qué? Estaba tan sorprendido como enfadado, pero por otro lado, quizá allí en el suelo podría encontrar más información sobre cómo enfrentar al misterioso Necrosum. En la quietud del campamento militar abandonado soltó un repentino y sonoro bufido. Un nombre cojonudo, sin duda. Como Influenza, un nombre cojonudo también. ¿Quién les pone nombre a esas cosas, tenéis un departamento de Marketing para todas esas probetas de cristal llenos de pequeños cánceres?

Por fin, intentó controlarse, y se animó a leer otro párrafo, un poco más abajo.

Si se produce contaminación leve por mordedura, herida o contacto prolongado con cadáveres infectados el personal militar puede desarrollar enfermedad fatal, requiriendo hospitalización y cuidados intensivos que conducirán inevitablemente a la muerte. Si la contaminación se produce sobre personal en misión pueden superar completamente al personal médico.

Lamentablemente, el resto del informe estaba desparramado en hojas independientes por todas partes. La cólera inicial se había ido, súbitamente reemplazada por el deseo ferviente de saber más. Al fin y al cabo no hacía tanto tiempo que había mirado el oleaje del mar en su playa del Rincón de la Victoria, imaginando que liberaba un gas que terminaba con todos los muertos vivientes del mundo.