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– No es la primera vez.

– Pero te dispararon, ¿correcto? Te dispararon y te mataron. ¿Cómo es Posible eso?

– No sé que me hayan matado. Perdí el conocimiento. Pero allí, en mis sueños, estaba tendido en las orillas del lago. El aire estaba lleno de neblina de la cascada. Agua. El agua es lo que sana. Es probable que haya sanado antes de que muriera.

Tom haló las sábanas de la cama, agarró el colchón. Lo volteó. Kara no había quitado la mirada de encima. Estás bromeando. No, no estoy muerto. Ella miró hacia otro lado, fue hasta el extremo de la cama. Se volvió.

– ¿Comprendes las consecuencias?

– No sé, ¿debo hacerlo? -contestó él, y rápidamente desató del aire acondicionado las cuerdas hechas de las sábanas-. Hay mucho que n tengo claro. Pero algo de lo que estoy seguro es que Monique desapareció El tipo que se la llevó no era el matón común.

Ella aún estaba preocupada con la sanidad de Tom. Él se detuvo.

– Mira, no soy indestructible, si eso es lo que estás pensando. De ninguna manera.

– ¿Y cómo lo sabrías?

– Porque creo que tienes razón… ambas realidades son verdaderas, al menos en algunas formas. Evidentemente, si me disparan aquí y luego me quedo dormido y logro que me caiga agua encima antes de que muera, sano. Pero si me matan aquí, y no hay agua alrededor que me sane, simplemente podría morir.

– ¿Eres como Wolverine o algo así? Te golpeas la cabeza o te disparan en el pecho, ¡y ni siquiera tienes una cicatriz! ¡Eso es increíble!

Era increíble. Pero había más, ¿o no? Una simple información que lo había fastidiado desde que hablara con Teeleh, ese murciélago en el otro lugar. Los detalles comenzaron a zumbarle en el cerebro, y él sintió las primeras insinuaciones de pánico.

– Bueno, eso no es todo -indicó él-. Para empezar, estoy muy seguro de que el tipo que me disparó y se llevó a Monique es el mismo que va a chantajear al mundo con la variedad Raison.

Tom empezó a andar de un lado a otro. Había hecho un atado con las sábanas ensangrentadas y ahora las sostenía en la mano derecha.

– O al menos el tipo trabaja para quien esté planeando esto. Eso no es todo. Estoy muy seguro de que la única manera de que ellos supieron que la variedad Raison tiene el potencial de mutar en un virus letal es porque y» revelé esa información secreta a alguien que se las trasmitió.

– Eso no puede ser. ¿Significaría eso que sin ti no ocurriría la mutación ¿Estás diciendo que eres la causa de este asunto?

– Eso es exactamente lo que estoy afirmando. Supe de la variedad Raison como una cuestión de historia en mis sueños, le dije a alguien: «Hola-va a suceder esto y aquello», y esa persona decide hacer que esto y aquel'0 ocurra. Como una profecía que acarrea su propio cumplimiento. De haber tenido la boca cerrada, y no contárselo al departamento de estado o a los CDC, nadie sabría siquiera cómo sería posible la variedad Raison.

– ¿Causaste entonces el mismísimo virus que estás tratando de detener? Eso es un tropezón.

– ¿Dónde podemos ocultar estas sábanas?

– Debajo de la cama.

Las metieron debajo del armazón.

– Pero si eso es verdad -opinó Kara-, ¿no puedes cambiar ahora algo que arruinaría el resto de lo que sucede? Vuelve a las historias, averigua que ocurrió X, Y y Z, luego regresa y asegúrate que eso no suceda.

– Quizá. Quizá no. Ya no puedo conseguir así de fácil información de las historias.

– ¿Qué hay respecto del bosque negro?

– ¡Fui al bosque negro! ¡No voy a volver allá de ninguna manera!

– ¿Y si es un sueño? ¿Y nos salva aquí?

– Hay más -anunció Tom volviéndose lentamente, recordando la conversación con Teeleh.

Pero él estaba seguro de que había algo que él estaba pasando por alto. Él había ido para probarse ante Monique, e hizo eso. Pero también había aprendido algo del antivirus.

Había repetido el antivirus.

– ¿Y si…?

Un frío le bajó serpenteando por la columna vertebral. Se volvió otra vez hacia Kara, aturdido ante el pensamiento.

– ¿Y si les dije sin querer cómo hacerlo?

– ¿Cómo hacer el virus?

– No, ellos saben eso. Calor intenso. Lo pueden imaginar. Pero eso no hace ningún bien a nadie. Pones el virus en el aire y tres semanas después, todo el mundo muere. Incluso quien lo liberó. Pero si tienes un antivirus, Una cura o una vacuna para el virus, puedes…

Controlarlo -terminó Kara-. La amenaza de fuerza. Como tener el único arsenal nuclear en el mundo. Y creo que se los pude haber dado. ¿Cómo?

– Teeleh. Él me engañó. Exactamente antes de darme la información,

me cortó -confesó, hablando como aturdido, como para sí mismo-. Hubiera jurado que me oí decirlo en voz alta.

– Entonces lo tienes. ¿Cuán bueno es para ellos el virus, si tienes el antivirus?

– ¿Lo tengo? -preguntó, ladeando la cabeza; no lograba recordarlo- Yo… no logro pensarlo bien ahora.

– No voy a pretender que comprendo todo esto, pero tenemos que salir de aquí. La policía se tragó mi historia, y hablé con el padre de Monique Llamé porque él estuvo de acuerdo en detener los envíos. Casi me mato por venir aquí sin ser vista cuando no contestabas. Creo que lograremos ver a Raison, pero él está devastado. Cuando supo que Monique volvió a desaparecer…

Ella suspiró.

Salieron de la habitación luciendo haber vivido todo eso pero sin ser masacrados.

***

– ¿QUE USTED QUÉ?

La nariz aguda sobre el rostro angular de Jacques de Raison estaba colorada, y por una buena razón. Había acabado de perder, luego encontrar, y después volver a perder a su hija, todo en un lapso de ocho horas.

– No la perdí -objetó Tom-. Me la arrebataron. ¿Cree usted que me la llevaría sólo para perderla?

Miró del pelinegro Raison a Kara y viceversa. Tenía que volver a controlar la situación. O al menos volverla a tener en la mente.

– Por favor, si usted se sienta, trataré de explicarle.

Jacques lo miró, alto y dominante, la clase de hombre que se había criado acostumbrado a conseguir lo que quería. Se sentó en una silla reclinable en su escritorio, con la mirada fija en Tom.

– Le daré cinco minutos. Luego llamo a las autoridades. Tres gobiernos lo están buscando, Sr. Hunter. Estoy seguro de que tratarán rápido con usted.

Tom había conducido desde el hotel hasta Farmacéutica Raison, Kara quiso saber lo ocurrido en el bosque colorido, así que se lo contó, sólo que con poco ánimo. Le habló de la reunión con Teeleh en el cruce. Del lago. Del niño. Finalmente concordaron que nada de esto probaba realmente la existencia de Dios, pero Tom estaba teniendo problemas en reconciliar el razonamiento con la experiencia. Cambió de tema y le habló de Rachelle.

£l mundo enfrentaba sin querer una crisis causada por Tom, y él estaba fuera averiguando todos los secretos de cómo tener amoríos con Rachelle. Este razonamiento no le parecía correcto a Kara.

Entrar por la puerta y ver a Jacques de Raison no requirió esta vez estrambóticos juegos de piernas. Tres presuntuosos guardias casi los decapitan a los dos en el patio cuando el prestigioso fundador de Farmacéutica Raison ingresó y les sugirió que bajaran los rifles. Ellos inclinaron las cabezas v retrocedieron.

Jacques de Raison los había conducido a esta biblioteca, con sus elevados estantes y una docena de sillas negras de respaldar alto, situadas alrededor de una enorme mesa de caoba. Ahora él y Kara tenían la prodigiosa tarea de convencer a este hombre que su verdadero enemigo era la variedad Raison, no Thomas Hunter.

La mirada de Jacques bajó a una mancha de sangre en el bolsillo de los jeans Lucky de Tom. Su camisa, la cual no llevaba puesta cuando le dispararon, se había salvado de la carnicería.