Выбрать главу

Lo dijo casi exactamente como él y Kara lo habían ensayado. En realdad, con un poco de espacio y la capacitación adecuada, él podría ser un diplomático muy decente. Algo que debería empezar a hacer con Tanis.

– ¿Qué quiere que haga, que informe al mundo que en realidad mi vacuna es un virus mortal? Acabaré con la compañía. Mejor sería cumplir con las exigencias de ellos.

– No estoy sugiriendo que le diga tal cosa al mundo. No todavía- cuestionó Tom, y entonces tomó la decisión, mirando al demacrado individuo que tenía en frente-. Le estoy sugiriendo que me permita hablar de forma confidencial con algunos jugadores clave.

– ¿Quiere que ponga en manos de usted el futuro de mi compañía?

– El futuro de su compañía ya está en mis manos. Si tengo razón, no habrá compañía en el futuro. Si me equivoco, mis afirmaciones serán consideradas como los desvaríos de un maníaco, y su empresa estará bien. Por eso es que necesito, yo y no usted, hacer contacto selectivo con algunos líderes. Una llamada de usted, admitiendo que su vacuna podría ser muy mortífera, les exigiría que tomaran algunas acciones seguras. Para mañana por la mañana Farmacéutica Raison estaría muerta y enterrada. Por otra parte, yo tengo más libertad. Oficialmente no represento a Farmacéutica Raison.

El hombre estaba reflexionando en la idea de Tom.

– No estoy seguro de lo que usted está pidiendo.

– Le estoy pidiendo que me permita, que me ayude a contactarme con el mundo exterior. Mis manos están atadas sin usted. Estoy en cautiverio aquí. Permítame hacer conocer el peligro que la variedad Raison representa para el mundo. Esto les dará razón para echar a andar algunos recursos a fin de encontrar a Monique. Nada como un virus para motivar a las personas adecuadas.

Tom se dio cuenta por la mirada de Raison que le estaba resultando simpática la idea.

– Yo tendría un verosímil rechazo -comentó Raison.

– Sí. Haré las llamadas sin su aprobación oficial. Eso lo protegerá aun' que al mismo tiempo estará haciendo una solicitud de ayuda.

Era una idea impecable. El debió haber entrado en la política.

– ¿Está usted pidiendo simplemente el uso de un teléfono? Sólo que no puede llamar a los gobiernos del mundo y esperar que le contesten.

– Quiero usar los contactos personales de usted. Sólo aquellos aprobados por usted, desde luego. El Departamento de Estado de EE.UU., el gobierno francés, el británico, tal vez el indonesio… ellos tienen enormes poblaciones. El punto es que debemos convencer a algunas personas que tengan recursos que tomen el secuestro de su hija más que como un caso de espionaje industrial. Necesitamos que ellos consideren la posibilidad de riesgo para su propia seguridad nacional y que nos ayuden a buscar a Monique.

– ;Y cree usted de veras que yo le dejaría hacer eso?

– No creo que tenga alternativa. Sea como sea, todo este asunto se trata de abrir el abanico. Esto nos da una posibilidad. Advertir a las personas correctas. Encontrar a Monique.

***

JACQUES DE RAISON dio un paso más allá que dejarle usar a Tom sus contactos y un teléfono. Le prestó su secretaria, Nancy.

– Dígale que si en una hora no despeja una línea hacia el secretario, voy a…

– Tom hizo una pausa, reflexionando-. Cualquier cosa. Dígale que voy a hacer explotar un arma nuclear o algo así. ¿No tienen algunas de estas personas siquiera la previsión para considerar que aquí podríamos tener un gran problema?

Kara observó a su hermano andar de un lado a otro. Habían estado en eso por cinco horas, y los resultados difícilmente podrían ser peores. Los franceses no sólo estaban desesperados sino que, en opinión de ella, eran groseros redomados. Ella había esperado mucha más cooperación de la nación de la casa Raison. Era obvio que su actual administración no estaba emocionada en primer lugar porque Farmacéutica Raison hubiera salido de rancia. Parecían muy interesados en poner buena cara en este desastre del secuestro, pero cuando intentaron lograr que un político hiciera una pausa en su trabajo para hablar diez minutos con Tom, todo interés desapareció, afirmaron que ese era un asunto legal.

Los británicos habían sido un poco más simpáticos. Pero el resultado Seguía siendo el mismo. Los alemanes, los italianos, y hasta el gobierno indonesio… ninguno tenía deseos de escuchar los gritos de un profeta l0co que secuestró a la mujer en Bangkok.

Kara fue hacia su hermano. El hecho de que fueran las tres de la mañana no ayudaba mucho a la situación. Él prácticamente caminaba dormido Además, si Tom tuviera razón y este fuera el sueño, estaba caminando dormido.

– Thomas, ¿te encuentras bien? -preguntó ella, sobándole la espalda.

– En realidad no -contestó él, tratando de sonreír-. He pasado del terror de que nos va a chocar un cometa al horror porque nadie cree que nos chocará un cometa.

– ¿Qué esperas? Ha estado viniendo un cometa cada año por dos mil años. Nunca aterriza. Así que ahora un tipo de veinticinco años en jeans afirma vivir en sus sueños, donde se entera que el mundo está a punto de acabar. Él amenaza con volar el castillo a menos que el rey le crea. ¿Por qué debería el ministro de estado parar su reunión con el príncipe de Persia para hablar contigo?

– Gracias por el ánimo, hermanita.

– Mira, sé que nada de esto importa si ninguno de ellos escucha, pero hay otra manera, ¿sabes?

Él le examinó el rostro. Se alejaron del escritorio.

– ¿Quieres decir volver a…?

– Bien -señaló Kara-. Sé que dormir aquí parece algo desacertado; sin embargo, ¿por qué no? Para empezar, si no duermes pronto entrarás de todos modos en estado de coma. Además funcionó antes, ¿correcto? ¿Y si pudieras averiguar dónde se encuentra ella?

– Esto es distinto -contestó él negando con la cabeza-. Lo otro tenía que ver con las historias. Esto es muy específico. Y como dije, no quiero volver al bosque negro, que es el único lugar donde puedo conseguir información.

Lo dijo sin mucha convicción. En realidad vivía con la constante preocupación de sus sueños. Además estaba cambiando.

El Thomas que ella conoció como su hermano siempre había sabido expresar sus ideas, pero ahora él mismo cargaba con un propósito más grande. Hablaba con más autoridad; no suficiente para convencer a los franceses y los británicos, pero sí para intercambiar algunas palabras con algunas personas muy poderosas antes de que lo dejaran con la palabra en la boca, debido a que con descaro enfocaba la diplomacia como cualquier otra cosa.

De algún modo su hermano había sido escogido. Ella no entendía cómo o por qué, y sinceramente aún no estaba lista para considerar detenidamente todo. Pero no podía escapar a la creciente certeza de que este hombre que sólo unos días antes trabajaba en el Java Hut en Denver se hubiera convertido en alguien muy, pero muy, importante.

– Entonces no regreses al bosque negro. Pero existe una conexión entre tus sueños y lo que está ocurriendo aquí, Thomas. Tus sueños causaron esto, después de todo. Allá tiene que haber una forma de conseguir más información. Duerme; de todos modos aquí no está sucediendo nada.

– Tienes razón -contestó él suspirando-, tengo que dormir.

– ¿No recuerdas todavía el antivirus?

– No -contestó él, sacudiendo la cabeza.

– Me gustaría que hubiera una manera de que me llevaras.

– ¿Llevarte allí? En realidad no estoy yendo a ninguna parte, ¿o sí?

– No. Aunque sí tu mente. Quizá haya una forma de llevar mi mente contigo -indicó ella sonriendo-. Absurdo, ¿eh?

– Sí, absurdo. No creo que sea posible.

– Tampoco lo es respirar dentro de un lago -contestó ella.