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– ¡Señor!

Tom giró. Era la secretaria de Raison, con un teléfono en la mano.

– Tengo al ministro de Estados Unidos. Merton Gains. Está dispuesto a hablar con usted.

***

EL MINISTRO Merton Gains se hallaba al extremo de la mesa de conferencias, escuchando a los demás expresar opiniones sobre una docena de maneras diferentes de ver la crisis presupuestaria que se avecinaba. Paul Stanley aún estaba fuera de la ciudad, pero el ministro de estado nunca se había mostrado renuente a meter a Gains en el grupo cuando se hallaba ocupado.

Estaba presente la mitad del gabinete, la mayoría de los notables excluyendo al de defensa, Myers. Una docena de asesores. El presidente Robert 'air se hallaba al frente de Gains, inclinado hacia atrás mientras sus asesores le pedían que discrepara. El tema era nuevos cortes de impuestos. Cortar Q no cortar. Qué difícil presionar. Los resultados económicos adversos o fav0. rabies, los resultados políticos adversos o favorables. Algunos aspectos nunca cambiaban, y la discusión sobre impuestos era una de ellas.

Lo cual sólo era parte de en qué Gains tenía vagando su mente. La otra parte era Thomas Hunter.

Hecho: Si su hija no hubiera muerto por una vacuna dos años antes, él no habría encabezado una legislación para aumentar los exámenes de nuevas vacunas.

Hecho: Si él no hubiera redactado el proyecto de ley, su amigo Bob Macklroy no había pensado en llamarlo respecto de Thomas Hunter.

Hecho: Si Hunter no hubiera llamado a Bob ni hablado del ganador del Derby de Kentucky, Volador Feliz, Gains no habría aceptado la llamada de Hunter.

Hecho: La predicción de Hunter había sido exacta.

Hecho: Hunter había ido a los CDC e informado del brote potencial. Y lo habían menospreciado muchísimo.

Hecho: Hunter había secuestrado a Monique de Raison, la otra persona, afirmaba él, que en primera instancia podía detener el virus al no despachar la vacuna.

Hecho: Monique había sido secuestrada otra vez por alguien que quería la variedad Raison.

Aquí es donde los hechos empezaban a fusionarse con las afirmaciones de Hunter.

Afirmación: La parte que se llevó a Monique lo hizo porque ellos, igual que Thomas, sabían que la vacuna podría ser convertida en un arma mortífera, y esperaban conseguir con coerción lo que se proponían.

Afirmación: Esta parte también podía tener pronto acceso a un antídoto.

Afirmación: Si el mundo no se bajaba de sus aires de grandeza, si no hallaban a Monique de Raison, y si no desarrollaban un antídoto, sólo a la vuelta de la esquina vendrían tiempos tan malos que harían parecer la crisis presupuestaria como un juego de dominó.

Al oír toda la historia de boca de Thomas Hunter, Gains no pudo dejar de considerar las frías sensaciones que le bajaban por los huesos. Este escena"0 no era distinto de los que él había montado en el Senado más de una vez. Y aquí lo tenía frente a él como una afirmación de un tipo descarado que se hallaba totalmente engañado o que sabía más que cualquier hombre que tuviera algún conocimiento comercial. Había algo respecto de la sinceridad de Hunter que lo tentaba a escuchar más y más. Y eso había hecho. Mucho más.

Él había prometido ayudar en lo que pudiera en el asunto de Monique de Raison. ¿Y si? Sólo ¿y si? Obviamente el viejo Raison no había rechazado a Hunter.

– ¿…Merton?

Gains aclaró la garganta.

– No, no pienso así -contestó levantando la mirada.

El presidente lo observaba con esa vaga mirada «puedo leerte la mente». No significaba nada, pero eso le había ganado la presidencia.

– Sólo una cosa -continuó Gains-. Supongo que todos ustedes se enteraron del secuestro de ayer en Bangkok. Monique de Raison, hija de Jacques de Raison, fundador de Farmacéutica Raison.

– No me digas -interrumpió el presidente Blair-. Ese fue uno de nuestros muchachos militares.

– No.

– Tengo entendido que el hombre originalmente involucrado fue atacado por una tercera parte que ahora tiene a la mujer en su poder -comunicó Phil Grant, director de la CÍA-. Estamos moviendo algunos elementos para ayudar. No estaba consciente de que hubiera algún nuevo movimiento en el caso.

– No ha habido. Pero me he topado con alguna información que te transmitiré a tu oficina, Phil. Parece que hay un asunto acerca de la estabilidad de la vacuna Raison, el tema real de este secuestro. Es una vacuna de transmisión por vía aérea con varias funciones que se suponía que iba a entrar hoy al mercado. Permítanme decir que el incidente en Bangkok ha expuesto la posibilidad, aunque leve, de que la vacuna podría no ser estable.

– No he oído hablar de esto -terció el secretario de salud-. Tenía conocimiento que la FDA estaba lista para aprobar esta vacuna la próxima semana.

– No, esto es nuevo y, yo podría añadir, se trata de habladurías, es una advertencia por adelantado. La mesa permaneció en silencio.

– No estoy seguro de entender -dijo el presidente-. Sé que tienes un interés único en vacunas, pero ¿cómo nos afecta esto?

– Esto no tiene nada que ver con el proyecto de Ley Gains. Probablemente no nos afecta. Pero si hay algo de cierto en las afirmaciones de Hunter, y una inestable vacuna que se transmite por vía aérea se convierte en un virus mortífero, podríamos tener en nuestras manos un desafío de salud muy importante. Yo sólo quería poner la idea sobre el tapete.

Momento equivocado, lugar equivocado. Sencillamente no te levantas en una reunión de gabinete, informas a los líderes de la nación que pronto podría caerse el cielo, y esperas rostros serenos. Momento para dar un giro.

– De todos modos, daré el informe a cada uno de ustedes. Esto podría al menos afectar la salud y la economía. Posiblemente la seguridad de la tierra. Si se filtra este asunto, el país podría reaccionar de mala manera. La gente se pone muy nerviosa respecto de los virus.

Hubo un momento para una pausa.

– Pareces bastante franco -comentó el presidente-. ¿Alguien más?

25

TOM DESPERTÓ ante gritos de entusiasmo fuera de la casita. Su confusión por la transición sólo duró un instante. Ya se estaba volviendo habitual. Cada vez que despertaba debía hacer un intercambio, esta vez desde una discusión con el subsecretario de estado Merton Gains. Estaban progresando, verdaderos progresos. Él se puso la túnica y salió de la casa. Lo que recibió su vista desvaneció todos los pensamientos de Bangkok y su éxito con Merton Gains.

Había una gigantesca luz brillante suspendida contra el bosque colorido arriba en medio del cielo. Que la brillante luz colgara del cielo no era sorprendente… se sabía que los soles hacían eso. Que el bosque también estuviera aquí arriba era un asunto diferente.

Levantó bruscamente la cabeza y miró el cielo. Sólo que no había cielo. ¡El bosque verde estaba encima de él!

Las personas salían en tropel hacia el centro de la aldea, charlando emocionadamente, danzando alegres como si fuera algo extraordinario que su mundo estuviera de pronto patas arriba.

Tom dio media vuelta, lanzó un grito ahogado y miró el paisaje alterado. Los bosques se levantaban de donde deberían haber estado y se curva-han hacia donde había estado el cielo. Muy por encima de él veía prados. Y allí, exactamente a su derecha, en una elevación que debía tener más de tres mil metros, estaba seguro de que vio una manada de caballos galopando por una pradera vertical.

– ¡Está al revés!

– Sí, así es.

Tom giró para encontrar a Michal puesto en cuclillas a su lado, sonando de su nuevo mundo.

– ¿Qué está ocurriendo? ¿Qué pasa?

– ¿Te gusta? -inquirió el roush con una infantil sonrisita de complicidad.

– Yo… yo no sé de qué se trata.