Durante los dos meses pasados, sus sesiones de toqueteos se habían puesto más calientes y más calientes hasta que no pudieron pensar en nada más. Pero de todos modos se contuvieron… Holly Grace porque no quería que él pensara que ella era fácil, Dallie porque no quería que ella pensara que él se parecía a BillyT.
De repente ella arrugó su mano en un puño y le golpeó detrás del hombro. Él se separó, sus labios mojados, hinchados de besarla, su barbilla roja.
– ¿Por qué haces eso?
– ¡Porque no puedo soportar esto más! -exclamó-. ¡Quiero hacerlo! Sé que es un error. Sé que no debería dejarte, pero no puedo soportarlo más. Me consume el fuego.
Ella intentó hacerlo entender.
– Todos aquellos meses, BillyT me obligaba a hacerlo. Todos aquellos meses me hacía daño. ¿No tengo derecho, por una vez, de escoger por mí?
Dallie la miró durante un largo rato para asegurarse que hablaba en serio.
– Quiero que sepas que te amo, Holly Grace. Te amo más que a mi vida entera. Todavía te amaré incluso si dices que no.
Sentándose encima de él, se quitó la blusa y dejó caer el sostén sobre sus hombros.
– Estoy harta de decirte que no.
Incluso aunque ellos se habían tocado por todas partes, habían puesto una regla de mantener la mayor parte de su ropa puesta, así que esta era la primera vez que él la veía desnuda de cintura para arriba. Él la miró con temor y luego extendió la mano y acarició con un dedo apacible su pecho.
– Eres tan hermosa, nena -le dijo, con voz ahogada.
Una oleada de felicidad la inundó al ver la emoción en su expresión y comprendió que quería dar todo lo que tenía a este muchacho que la trataba con tanta ternura. Se inclinó hacía delante, empujando sus pulgares en los bordes de sus calcetines hasta la rodilla, y se los quitó.
Después desató la cinturilla de su falda, levantando sus caderas para quitársela hacía abajo. Él se quitó su camiseta y sus vaqueros, deslizando luego sus calzoncillos hacía abajo. Ella bebió de la belleza de su cuerpo jóven delgado como se ponía al lado de ella y tiernamente enrollaba sus dedos por su pelo. Ella levantó la cabeza de la almohada arrugada para besarlo y deslizó la lengua en su boca. Él gimió y la aceptó.
Sus besos crecieron más profundo hasta que gimieron y chuparon sobre los labios de cada uno y como las lenguas, sus largas piernas que retorcieron juntas, sus cabellos rubios humedecidos con el sudor.
– No quiero que te quedes embarazada -susurró él en su boca-. Voy a… voy a ponérmelo en un ratito.
Pero desde luego no hizo, y esta era la mejor cosa que ella alguna vez había sentido. Ella pronunció un gemido bajo profundamente en su garganta cuando llegó al orgasmo, y él rápidamente la siguió, estremeciéndose en sus brazos como si le hubieran pegado un tiro con una pistola.
Habían terminado en menos de un minuto.
El día de la graduación usaron condón, pero en aquel tiempo, ella estaba ya embarazada y él rechazó dárle el dinero para un aborto.
– El aborto es un error cuando dos personas están enamoradas -gritó él, señalándola con el dedo. Y luego su voz se había ablandado-. Sé que planeamos esperar hasta que yo me graduara de A &M, pero nos casaremos ahora. Excepto Skeet, tú eres la única cosa buena que alguna vez me ha pasado en mi vida.
– No puedo tener un bebé ahora -le gritó-. ¡Sólo tengo diecisiete años! Voy a San Antonio a conseguir un trabajo. Quiero hacer algo de mí vida. Tener un bebé ahora arruinará mi vida entera.
– ¿Cómo puedes decir eso? ¿No me amas, Holly Grace?
– Desde luego que te amo. Pero el amor no siempre es suficiente.
Cuando ella vio la agonía en sus ojos, un sentimiento familiar desvalido se cerró alrededor de ella. Así que se casaron en el estudio del Pastor Leary.
Dallie dejó de tararear en medio del coro "Good Vibrations" y se paró justo en la linea de tiro libre.
– ¿Realmente le dijiste a Bobby Fritchie que saldrías con él esta noche?
Holly Grace había estado realizando una melodía intrincada, y siguió cantando unas estrofas sin él.
– No exactamente. Pero pensé en ello. Me siento tan agravada cuando llegas tarde.
Dallie le dejó ir y le dirigió una mirada larga.
– Si realmente quieres el divorcio, sabes que lo aceptaré.
– Lo sé -caminó hacía las gradas y se sentó, estirándo las piernas delante de ella y haciendo un pequeño rasguño en el parquet nuevo del entrenador Fritchie con el tacón de su zapato-. Ya que no tengo ningún proyecto para casarme otra vez, estoy feliz con las cosas justo como están.
Dallie sonrió y anduvo a lo largo de la línea de jueces de centro para sentarse sobre la grada al lado de ella.
– Espero que tengas mucha suerte en Nueva York, nena. Realmente lo espero. Sabes que verte feliz es lo que más deseo en el mundo.
– También lo sé. Yo siento lo mismo por tí.
Ella comenzó a hablar sobre Winona y Ed, sobre la Señorita Sybil y otras cosas de las que ellos por lo general hablaban siempre que estaban juntos en Wynette.
Él sólo escuchó con la mitad de su mente. Otra mitad recordaba a dos adolescentes preocupados, un bebé, y ningún dinero. Ahora él comprendió que no habían tenido ninguna posibilidad, pero estaban enamorados, y habían presentado una buena pelea…
Skeet cogió un trabajo de albañil en Austin para echar una mano tanto como podía, pero no era un trabajo que se pagara demasiado bien. Dallie trabajaba en un taller cuando no estaba en clase o intentando ganar algún dinero en efectivo suplementario en el campo de golf.
También tenían que enviar dinero a Winona, y nunca había suficiente.
Dallie había vivido en la pobreza durante tanto tiempo que esto no le molestaba demasiado, pero era diferente para Holly Grace. Ella se veía desvalida, con tristeza en la mirada algo que le llegaba a las venas y congelaba su sangre. Esto le hizo sentir que la fallaba, y comenzaron amargas peleas donde él la acusaba de no hacer su parte. Él dijo que ella no mantenía la casa limpia, o le decía que era demasiado perezosa para cocinar una buena comida.
Ella contestaba acusándolo de no ganar suficiente para mantener una familia, insistiendo en que dejara de jugar al golf y estudiara en serio una ingeniería.
– ¡No quiero ser ingeniero! -dijo en una de las peores peleas. Golpeando uno de sus libros abajo sobre la superficie rasguñada de la mesa de cocina-. ¡Quiero estudiar literatura, y quiero jugar al golf!
Ella le lanzó el paño de cocina.
– ¿Si quieres seguir jugando tan mal al golf, por qué pierdes tiempo y dinero estudiando literatura?
Él le devolvió el paño de cocina.
– ¡Nadie en mi familia jamás se graduó en el colegio! Voy a ser el primero.
Danny comenzó a llorar ante el sonido enfadado de la voz de su padre. Dallie lo cogió, enterrando su cara en los rizos rubios del bebé, y rechazando mirar a Holly Grace. ¿Cómo le podría explicar que tenía algo que demostrar cuando hasta él mismo no sabía que era?
Tan iguales como parecían ser, en cambio querían cosas diferentes de la vida. Sus peleas comenzaron a intensificarse hasta que atacaban los puntos más vulnerables de cada uno, y luego se sentían enfermos por dentro debido al modo en que se hacían daño el uno al otro.
Skeet dijo que luchaban porque eran ambos tan jóvenes que no sabían como criar a un niño como Danny. Eso era verdad.
– Me gustaría que dejaras de tener esa mirada hosca en tu cara todo el tiempo -le dijo Holly Grace un día mientras le aplicaba Clearasil sobre una de las espinillas que todavía de vez en cuando aparecían en la barbilla de Dallie-. Parece que no entiendes que el primer paso para ser un hombre es dejar de fingir que ya lo eres.
– ¿Qué sabes tú acerca de ser un hombre? -contestó, agarrándola de la cintura y sentándola sobre su regazo. Hicieron el amor, pero unas horas más tarde él la regañaba para que se andara erguida.