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Mi gata está furiosa. Sabe que tenemos compañía.

Ella no hizo ninguna petición, simplemente esperó. Dominic no podía obligarse a dar un paso tras el gran animal, por lo que se deslizó por el lateral. Ella se sentó sobre los cuartos traseros y levantó el hocico.

Le gusta la oscuridad. Ilumina la habitación.

Dominic lo hizo sin vacilación y percibió un destello de algo que pasaba rápidamente por las paredes a la grieta de la cercana charca, donde manaba el agua. No pudo identificarlo, pero ahora que se había fusionado con Solange, sus sentidos se volvieron diferentes y pudo “sentir” a la criatura. No tenía la misma sensación de ello que Solange. Ella y su gata eran una y la misma, y ella podía dar sentido al patrón del jaguar en su mente

Nunca he encontrado algo como esto.

Dime.

Parece muy pequeño, algo así como un gato doméstico, pero lleno de sombras, como si no tuviera sustancia del todo. Entró a través del agua, por lo que nada.

Él había visto cuatro patas nítidas, por lo que era un animal, o al menos lo había sido. ¿Garras? ¿Pies palmeados, quizás?

Dominic inhaló profundamente y notó que el jaguar confiaba en el oído y la vista. Había un leve olor a engaño en la criatura, por lo que él no pudo identificarla de esa manera.

Quizás ambos. Se ha metido en la oscuridad antes de que pudiera obtener una impresión. He oído el roce de pelaje contra las paredes de la cueva. Sólo un susurro, le informó ella.

¿Nos está cazando?

Esta cazando algo. No huelo miedo. ¿Y tú?

No. Ahora que sabía dónde estaba escondida la criatura, se disolvió en vapor, atravesando la sala como un rayo para verterse dentro de la grieta. Un aullido llenó la caverna y la cosa se lanzó a través del aire, con las garras extendidas, apuntando a los ojos del jaguar.

Solange se retorció en el último segundo, y las garras de la criatura le dejaron profundos surcos a lo largo del cuello y bajando por su costado mientras caía al suelo. Dominic, fusionado como estaba con Solange, sintió la quemadura en carne viva, el ardiente dolor mientras el gato sombra atacaba. Ella se revolvió y desgarró al intruso. Sus enormes garras atravesaron directamente a la insustancial criatura. Le llevó un segundo saltar y salir disparada hacia el interior de las sombras cerca de las rocas y de la entrada de la cámara, una vez más reducida al tamaño de un pequeño gato doméstico.

¿Estás bien? Él mantuvo la preocupación alejada de su voz. No sería bueno para ninguno de los dos. Ella podía manejarse en una pelea… incluso contra vampiros. Esa… cosa… no la alteraría.

Ella le dedicó el equivalente mental de un encogimiento de hombros, reforzando su creencia en ella. ¿Qué es?

Algo muy peligroso. Dominic apareció de nuevo otra vez a su lado. Aléjate de mí, pero déjate bastante espacio por si ataca de nuevo.

¿Crees que me está cazando? Una vez más la voz de ella estaba muy calmada.

Probaremos esa teoría. Le dejaré entreverme.

La oyó contener la respiración, pero no protestó, confiando en que él sabía lo que estaba haciendo. Dominic se movió para bloquear la visión que la criatura tenía del jaguar, llenando la caverna con su poder y presencia, aumentando su estatura. Solange permaneció muy pequeña tras él agachándose cerca del suelo aunque, según notó Dominic, alejada de las paredes, donde tendría espacio para maniobrar.

Dominic se concentró en intentar alcanzar a la criatura con su mente. No había nada en absoluto. Ni vacíos como los que los no-muertos o una abominación de la naturaleza podrían dejar; realmente nada, como si la criatura no fuera real. Lo consideró. ¿Una alucinación compartida con Solange? Sabía que podía ser posible, aunque improbable. Era un antiguo y difícil de engañar. Y la sangre que manchaba el pelaje del jaguar era muy real.

El sonido de polvo cayendo de las paredes de la caverna fue su único aviso. Giró la cabeza y captó un atisbo de una sombra escabulléndose rápidamente a lo largo del techo sobre su cabeza, pareciendo una veta de negro, alargándose con cada salto.

Llegando a ti, la advirtió mientras saltaba al aire para intentar poner sus manos sobre la cosa.

Sus palmas se encontraron, pasando a través del gato sombra, pero sintió una respiración caliente, y justo cuando la criatura saltó a su lado, el roce de piel áspera.

Solange encontró al gato en el aire, esta vez clavando profundamente su amplio hocico y una boca llena de dientes en la cavidad torácica. De nuevo, atravesó al gato, pero éste se dio la vuelta cuando ella empezaba a caer, agarrándose a su espalda con las garras y hundiéndole los dientes en el cuello, derribándola. Rodó sobre sí misma, rugiendo, mientras los dientes profundizaban, buscando la vena.

Dominic golpeó con fuerza, arrancando al gato de la espalda de Solange y arrastrándolo lejos de ella. Sintió pelaje, fuertes músculos y gotas de sangre sobre su cara, y entonces la criatura se volvió insustancial de nuevo, escurriéndose de su agarre para ser una vez más nada, sólo una sombra.

Solange. ¡Háblame!

La respiración de ella siseó en una silenciosa agonía. Cambió, apretándose el cuello con la mano. La sangre caía entre sus dedos. Dominic giró y la atrajo hacia él, presionando la palma sobre la herida para cauterizarla y parar el flujo de preciosa sangre.

La criatura surgió del suelo, una vez más volviéndose sustancial, bebiendo ferozmente a lengüetazos la sangre del suelo.

Cierra los ojos. Como precaución protegió los ojos de ella él mismo, poniéndole la mano sobre la cara.

Saltaron llamas de la vela de la mesa, uniéndose con la que se alzó del fondo de la charca. Una luz blanca irradió por toda la caverna, un resplandor cegador que golpeó a la criatura antes de que pudiera escabullirse. Ésta dio un alarido y estalló en llamas azul-violáceas, extendiéndose a través de la sala, creciendo hasta ser una sombra gigante con una boca enorme y abierta llena de dientes afilados. Las piernas se le quedaron rígidas y la columna se le dobló.

Dominic pudo ver una pequeña extremidad en forma de tubo dentro de la boca llena de sangre… sangre de Solange… y su corazón se saltó un latido cuando la comprensión despuntó instantáneamente. El gato sombra había sido enviado para recolectar su sangre. Alguien más sabía de su sangre real y la quería para sus propios propósitos maléficos.

Los ojos de la criatura se fijaron en Dominic por primera vez, aparentemente percatándose de su presencia. Los ojos giraron, de negro a rojo, idos y vacíos. De repente, por un momento de los que paran el corazón, fueron de plata brillante, contemplando con inteligente malicia la sala, buscando.

Antes de que esos ojos pudieran centrarse en ellos, Dominic llevó a Solange directamente al suelo, cubriendo su cuerpo con el suyo, la mano todavía sobre los ojos mientras la boca grotescamente abierta se ensanchaba y los ojos plateados barrían la habitación.

Dominic sacudió su mano hacia el fuego, abanicando el aire en un turbulento torbellino que convirtió las llamas en una furiosa bola ardiente. Los ojos de plata regresaron al vacío azul-violáceo. La boca se abrió aún más, emitiendo un desgarrador alarido de horror mientras las llamas consumían a la criatura. En medio de las llamas Dominic pudo ver una diminuta esquirla negra de una sombra que intentaba separarse desesperadamente y escabullirse hacia el agua. Dominic dirigió la bola de fuego hacia ella, contemplando con satisfacción como el último vestigio se convertía en ceniza, completamente incinerado. Una nauseabunda fetidez impregnó el aire, y una vez más envió el viento a romper contra la caverna para ventilarla.

Bajo él, Solange estaba extremadamente quieta. Le levantó la mano de sus ojos y le apartó el pelo, él corazón atronando con fuerza.

– Háblame, minan.

Ella se movió, levantó los párpados hacia él… y sonrió. El corazón de él tartamudeó. Había sangre por toda su mano, cubriendo el cuello y el hombro de ella, había profundos arañazos que rasgaban su piel a lo largo de las costillas y bajaban por su cadera izquierda, pero le sonreía. Los ojos verdes estaban totalmente lúcidos. Podía ver el dolor reflejado en ellos, pero aún así se sentó, levantando una mano para tocarle la cara.