– Podrías dar una pequeña advertencia, así podría tener preparada la ropa -dijo él.
Ella levantó una ceja.
– Creo que estás un poco fuera de juego, Buscador de Dragones. Esperaba la ropa. Tal vez debería ir a visitar a nuestros vecinos justo así. Definitivamente, nos abrirían la puerta.
Al instante su cuerpo estuvo vestido con los familiares pantalones vaqueros y camiseta. Ella se rió de él. Incluso su pelo estaba recogido en una coleta alta.
– Sí, eso es lo que yo pensaba. Vamos a ver quién quiere mi sangre.
Dominic le tendió la mano. Solange sólo vaciló un segundo antes de poner la mano en la suya y caminar con él por la fangosa carretera hacia la casa del extenso rancho De La Cruz.
Capítulo 15
Nunca podré traicionarte.
Nunca podrás separarte de mí.
Eternamente enamorado, en esta vida y la siguiente.
Eres mi mismo corazón.
De Dominic para Solange
Cesaro vio venir a Dominic y Solange y salió a su encuentro en un caballo negro. Con el equipo de gaucho completo, era una vista impresionante. El caballo debajo de él hacía cabriolas. Esbozó una sonrisa cautelosa en señal de saludo.
– ¿Va todo bien? -llamó.
Dominic negó con la cabeza.
– Podemos haber descubierto un complot contra Zacarías, Cesaro. No estamos seguros, pero me gustaría discutirlo contigo. Sabes más acerca de este rancho y del pueblo que cualquier otra persona, me imagino.
Cesaro se bajó fácilmente del caballo, conservando las riendas.
– Por supuesto. Sólo tiene que decirme lo que necesita.
– Los no-muertos están reuniéndose cerca de este lugar y su gente está en peligro. Los no muertos buscarán sangre cada noche. Debido a que hay muchos, se llevarán muchas vidas. Pueden tomar cualquier forma, hombre o criatura, incluyendo murciélagos. ¿Cómo de preparados estáis en caso de que vengan?
– Cada casa está protegida, pero hay que proteger el ganado -dijo Cesaro.
– Entraron en la casa la otra noche -le señaló Solange a Dominic, sin querer desmentir la declaración de Cesaro y herir su orgullo. Como mujer, a él no le gustaría que la protesta viniera de ella.
– Perdóname -Dominic se inclinó ligeramente-, pero ¿cómo hizo el vampiro para entrar en la casa principal la otra noche? Atacó a la joven Marguarita. ¿Hiciste averiguaciones?
Cesaro frunció el ceño, se quitó el sombrero y se rascó la cabeza.
– No puedo creer que tal cosa sucediera. Ella nunca invitaría a nadie a entrar en la casa, y sabía que estaba a salvo dentro. Don Zacarías ha dado instrucciones precisas y todos las seguimos exactamente. Cada familia que reside aquí sabe que es cuestión de vida o muerte. Nadie abriría la puerta a los no-muertos. A cualquiera.
Zacarías también los habrá protegido a todos de la compulsión, razonó Solange. Todos los hermanos protegen así a sus familias. Alguien abrió la puerta y dejó entrar al vampiro. Alguien de aquí está trabajando para los vampiros.
Dominic dio vueltas a la declaración de Solange una y otra vez en su mente. Todavía no se sentía todo correcto. Le faltaba algo.
– Me gustaría examinar a Marguarita, y discutir esto contigo, Cesaro. Tal vez podrías presentarme a las personas que trabajan aquí.
La ceja de Cesaro se alzó. Él era responsable de los hombres y mujeres que trabajaban para los hermanos De La Cruz.
– ¿Cree que tenemos un traidor?
Dominic eligió cuidadosamente sus palabras. La mayoría de las personas que trabajaban en los ranchos De La Cruz estaban relacionadas de alguna manera.
– Sólo quiero asegurarme de que todo el mundo esté a salvo.
Cesaro volvió la cabeza y lanzó un silbido. Inmediatamente un adolescente saltó y tomó las riendas, con los ojos curiosos, pero no hizo preguntas. Cuando Cesaro le hizo un gesto para que se alejara pareció decepcionado, pero se llevó el caballo hacia los corrales.
Dominic bajó la mirada a la cara de Solange y a la pregunta en sus ojos. Ella había estado en su mente cuando tocó al muchacho. Había podido ver la barrera de Zacarías firmemente en el lugar. Si un mago se las hubiera arreglado de algún modo para tomar posesión de uno de los trabajadores, habría tenido que atravesar aquella barrera.
¿Marguarita? ¿Podría ella haber sido poseída y que le hubiera abierto la puerta?
Dominic negó con la cabeza. El no muerto trató de entrar en su cabeza y no tuvo éxito. La interrogó y aunque yo sentí la fuerza de la compulsión en su voz, ella se negó a darle información.
Siguieron a Cesaro a la casa. Dominic se deslizaba en lugar de caminar, a pesar de que parecía estar caminando con su paso fácil, fluido y grácil, y prestó atención a Cesaro mientras éste identificaba a los trabajadores que pasaban. No quería correr el riesgo de que pareciera que estaba examinando la mente de todas las personas del rancho. Todo el mundo parecía protegido.
La casa onduló cuando entraron. Dominic se detuvo bruscamente.
– ¿Ha estado Zacarías aquí?
– No quiso irse estando los no-muertos caminando en la noche. El ganado está inquieto y anoche perdimos varios por los chupasangres. Cayeron desde el cielo. Dos de mis hombres apenas escaparon con vida. Zacarías regresó inmediatamente después de eso y reforzó la protección en cada casa. Nos dijo que no vale la pena morir por el ganado y que quería a sus hombres en el interior por la noche.
– Y, sin embargo, es de noche y estáis vigilando al ganado.
Cesaro frunció el ceño.
– No podemos dejar que sean sacrificados. Esto es lo que hacemos. Lo que somos. Estamos tomando precauciones. Si hay una perturbación, todos volvemos al interior de inmediato. Tenemos instalados albergues para nuestra protección.
Dominic intercambió una larga mirada con Solange. Estos hombres eran feudales a su propia manera. Tenían un trabajo del que se enorgullecían y no iban a abandonar su ganado con los vampiros arrasando cerca de sus hogares.
– Marguarita ha empeorado -dijo Cesaro-. Le subió la temperatura y apenas podía respirar. Don Zacarías debió sentir que se estaba muriendo y vino para tratar de sanarla otra vez. Pasó mucho tiempo con ella y luego se marchó. Él no descansa aquí. Dijo que sería demasiado peligroso para todos nosotros.
– Tal vez tenga razón -reconoció Dominic. Había un toque de culpa en la voz de Cesaro, como si estuviera avergonzado de que Zacarías pensara que no podían protegerlo mientras dormía-. Los no muertos le temen y ellos no saben que yo estoy aquí. Creen que él es el único que se interpone entre ellos y lo que quieren. Intentarán matarlo por cualquier medio. -Miró a Cesaro a los ojos-. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo? Lo hace porque sois su familia. Hará todo lo posible para protegeros, incluso de sí mismo.
Cesaro exhaló un suspiro.
– Entiendo. Es nuestro deber servirle y protegerlo también. Esto no me parece correcto.
– Tiene suerte de tenerte -dijo Dominic con una pequeña reverencia.
Pregúntale si alguien los visita regularmente, tal vez alguien que no trabaja para Zacarías pero que coge prestados sus vehículos de vez en cuando, solicito Solange.
Dominic empujó una sonrisa en su mente. Por supuesto que ella daría con la pregunta correcta. La amaba aún más cuando entendía el modo en que estos hombres pensaban y actuaban, y no se molestaba por ello. Se sentirían mucho menos inhibidos discutiendo el funcionamiento de la hacienda con un hombre que con ella. Él era un carpato, como la familia para la que trabajaban, y sabían que era amigo de Zacarías. Ella era una cambiaformas, una gata que para ellos equivalía a una enemiga. Cesaro era respetuoso pero se sentía incómodo en su presencia.
No me importa lo que otros piensan de mí, le dijo Solange. Sólo tú.
Él pudo sentir la verdad de sus palabras y esto lo calentó. Ella le pertenecía, quería estar sólo con el. Sabes que te valoro por encima de todo. Su opinión, sus habilidades, sobre todo el amor que comenzaba a asomarse en sus ojos felinos.