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Conociendo su necesidad de ayudar a las mujeres maltratadas por los hombres, asintió con la cabeza.

– Creo que sería una buena idea.

Dominic la guió a la puerta. Todavía tenían que añadir protección a estas personas, así como localizar al vecino. Y los no-muertos estaban ejerciendo presión. Probablemente los encuentros significaban que tenían que estar lo más fuerte posible.

Cesaro giró la cabeza cuando atravesaron la puerta.

– Marguarita duerme tan plácidamente como es posible -dijo Dominic-. Creo que ha sobrevivido a la crisis y está en camino de recuperarse. ¿Conoces a todos los hermanos De La Cruz?

Cesaro asintió con la cabeza.

– Vienen por aquí de vez en cuando. Los hermanos comparten los ranchos.

– La esposa de Manolito, MaryAnn, sería una muy buena opción para ayudar a Marguarita a superar esto. Tal vez si envías por ella, vendría.

– Esto nos daría otro hombre para defender el rancho -reconoció Cesaro, sabiendo que Manolito vendría con su compañera-. Gracias. -Se inclinó ligeramente hacia Solange, como si supiera de quién había sido la idea-. Voy a hacerlo de inmediato.

– Háblanos de tu vecino.

– Su nombre es Santiago Vázquez. Tiene aproximadamente treinta años y sólo tres hombres trabajaban para él. Casi nunca veo a nadie cerca de su casa. El rancho está muy abandonado. Necesita dinero para reconstruirlo, y hay poco dinero que ganar en un rancho recién comenzado.

– ¿Hay algún hombre saludable y fuerte que trabaje para ti que pueda estar dispuesto a donar sangre esta noche? Tengo mucho que hacer y no puedo ir de caza.

– Yo estoy en buena forma -dijo Cesaro-. Por favor, es un honor. Usted está haciendo mucho para ayudarnos y no tengo miedo de donar.

– Lo acepto con gratitud -dijo Dominic y se acercó al hombre de inmediato, una vez más sin querer darle tiempo para que sintiera miedo.

Solange se miró las manos y él tocó su mente, aun cuando su cuerpo sentía el flujo de energía que la caliente sangre proporcionaba. Ella estaba molesta porque él no tomara su sangre y eso alimentaba su tonta ansiedad de ser inadecuada. Extendió la mano y le rozó la mejilla con la yema del dedo pulgar. La mirada de ella saltó a la suya. Él deslizó su mente íntimamente contra la de ella.

Tu sangre es superior a la suya, kessake. Y preferiría tomar la de mi mujer, pero todavía tengo que entrar en el campamento del enemigo.

Lo sé. Es solamente que yo nunca satisfago ninguna de tus necesidades. Ni una sola. Y tú siempre estás haciendo cosas por mí. Quiero ser la que te de todo lo que necesites. Otra mujer…

Nadie podría complacerme del modo que tú lo haces

Él sintió el breve parpadeo de una sonrisa, aunque la expresión de ella no cambió. Cortésmente cerró las dos heridas punzantes y se inclinó ligeramente antes de comenzar la intrincada red de salvaguardas que se añadirían al trabajo de Zacarías. El rancho estaría doblemente protegido contra los no muertos.

– No permitas que se te acerquen desconocidos. A menudo los no muertos se muestran hermosos. Si son muy poderosos pueden controlar su aspecto y forma de hablar, y con frecuencia toman la forma de alguien que conoces. No pueden tomar nada de tu mente, pero estudiarán a los que viven aquí y tratarán de parecerse a uno de ellos. Sus ojos pueden traicionarlos, y a menudo, cuando caminan sobre la hierba, ésta se marchita o se seca. Los animales estarán intranquilos cuando ellos andan cerca y ningún perro puede soportarlos.

Cesaro asintió con comprensión. Sintiendo que no podía hacer más para protegerlos, Dominic indicó a Solange que era seguro salir de la casa. Salieron a la noche, inhalando profundamente para expulsar el hedor del miedo, de la enfermedad y la muerte de sus pulmones.

***

Caminaron hasta que se perdieron de vista y estuvieron bajo la cubierta de árboles. Dominic tomó a Solange en brazos y se elevó hacia el cielo. Ella levantó la cara para que el viento le soplara encima. Se relajó por completo en sus brazos, confiando en que él la mantendría a salvo sin importar cuán rápido o alto volaran.

Adoro esto, le confió ella. Hay algo muy liberador en volar, como en correr a lo largo de las ramas como jaguar. Se rió suavemente y le acarició el cuello con la nariz. Me has dado algunas de las mejores experiencias de mi vida.

Quiero darte muchas más, Solange.

Le encantaba la alegría en su voz. Tanto si ella lo sabía como si no, su confianza en él crecía a cada momento que pasaban juntos. Se había fusionado totalmente con él. La mujer y la guerrera estaban unidas. Su confianza en su atractivo para él también estaba ganando fuerza. Inclinó la cabeza y le mordió suavemente el cuello, justo por encima de su pulso tentador. Definitivamente iba a ir a la reunión el siguiente alzamiento, así podría librar su sangre permanentemente de los parásitos y no tener ninguna preocupación para unirse con ella, si podía resistir.

Dio vueltas por encima del pequeño rancho que se extendía por las colinas encontrándose en el extremo sur de la propiedad de los De La Cruz. Donde los campos habían estado limpios y bien cuidados, las cercas robustas y el ganado en buena forma en el rancho de La Cruz, aquí era todo lo contrario. La charca era asquerosa y el ganado estaba en el espeso barro, con las cabezas agachadas en la miseria. El bosque había comenzado a invadir el terreno, enredaderas fuertes derribaban las vallas en varios puntos. No había habido ningún intento de reparar las cercas recientemente, aunque Dominic vio varios lugares donde los pastos habían sido limpiados algún tiempo antes.

Compró unos terrenos que habían sido trabajados, señaló él.

Pero no los ha mejorado en absoluto.

Dominic bajó a la tierra dentro de la línea de árboles.

– Cambia, Solange. Yo entraré primero.

– Tengo un alijo de armas cerca. Te cubriré con una pistola. Él es humano no jaguar, y tengo una extraña sensación. Creo que voy a necesitar que mi intelecto sea más agudo que mis garras esta vez.

Su oscura mirada vagó sobre ella. Ella no le estaba preguntando, solamente declaraba su opinión. No se le ocurrió que él podría decidir hacer caso omiso de ella. A Dominic le encantaba su confianza cuando interpretaba un escenario peligroso.

– De prisa, Solange. Estamos perdiendo mucha noche.

Ella asintió y salió corriendo. Le llevó unos buenos cinco minutos, pero regresó con una pequeña caja cubierta de tierra.

– Creo que lo haré mejor en los árboles, justo por encima de la casa. Trata de mantenerlo centrado en las ventanas o, mejor aún, fuera. Debería ser capaz de cubrirte si tiene compañía. ¿Captas a más de una persona?

– En la casa, no. Está solo en este momento, pero hay alguien en el edificio más pequeño detrás de la casa principal, y parecer haber un tercer hombre en el granero.

– Debería ser capaz de cubrir las tres posiciones. Mi jaguar está inquieta, Dominic. Hay algo muy inquietante para ella en este lugar. Ten cuidado.

Él sabía que esto la pondría en un aprieto, pero se inclinó, le enmarcó la cara con las manos y la besó profundamente.

– Recuerdas lo que dije sobre asustarme.

Se frotó la mejilla contra él como la gata que era.

– No te preocupes. Llévame hasta las ramas del árbol. Será más rápido que si yo trepo.

Él levantó la vista. La rama estaba a unos buenos cinco metros del suelo. La mayoría de la gente estaría aterrada por la altura, y aun más en una noche con poca luna. La lluvia había comenzado a caer otra vez, apenas una llovizna, pero sería suficiente para volver la rama resbaladiza. Sin decir palabra, le envolvió el brazo alrededor de la cintura y la llevó a la rama.

Dejarla fue más difícil de lo que pensó. Confiaba en su juicio y si su gata estaba inquieta, algo pasaba en el rancho. Esperaba encontrar un hombre que hubiera sido poseído, pero sabía que Solange esperaba algo más también, y por primera vez no tenía ni una pista de a qué se enfrentaban o por qué. Había algo en la sangre de Solange que la hacía especial, y estaba empezando a pensar que eran los únicos en estar siendo cazados ahora y por su sangre. Pero, ¿quién estaba detrás de ella? ¿Los vampiros? ¿Brodrick? ¿Alguien más?