La luz brotó de las yemas de sus dedos, explotando directamente hacia el vapor que se alejaba como un rayo de ellos. El sonido de un disparo retumbó en el bosque. Un agujero floreció en el centro de la frente de Santiago. El segundo hombre cayó al suelo, rodando para cubrirse. La fuerza de la explosión golpeó a Dominic y lo lanzó al cielo.
Sonó un segundo disparo y el hombre del suelo gritó. Dominic chocó contra un árbol duro y apenas logró aterrizar en cuclillas. Todo su cuerpo ardía y le llevó un momento evaluar el daño. Solange roció de balas el suelo delante de él, haciendo retroceder cualquier ataque de los hermanos magos.
El felino estaba fuera de la vista, pero corriendo a toda velocidad a por Solange. Dominic tuvo que escoger entre destruir a los magos y proteger a Solange. En realidad, no había opción. Persiguió al enorme felino. Construido como un tigre dientes de sable, con músculos enormes, el gato negro podía convertirse en una sombra insustancial y sólo se le podía matar cuando se encontrara en forma sólida.
Mientras corría tras el felino, Dominic tomó el mando de los cielos. Los truenos retumbaron, siniestras nubes oscuras aparecieron de la nada. La lluvia cayó. Un rayo se bifurcó en el cielo, reuniendo electricidad y energía en una masa aterradora. Los relámpagos golpearon la tierra una y otra vez, sacudiendo todo el patio entre la casa y el cobertizo. Uno de ellos alcanzó el cobertizo y lo hizo explotar en astillas de madera ennegrecida, derramando su contenido al exterior.
Dentro había pequeños cachorros en distintas etapas de miseria, algunos medio formados, algunos gritando de dolor mientras sus cuerpos se retorcían mitad sombra mitad sólidos. Los maullidos lastimeros y los gruñidos se podían oír por encima de los truenos que hacían temblar el suelo. El mago no herido corrió hacia uno de los gatos en fuga, gritando una orden. Medio crecido, con parte de su cuerpo transparente y ojos brillando de un ardiente rojo, el gato giró en redondo, siseando y escupiendo, luchando contra la compulsión de volver con el mago.
El rayo golpeó la tierra de nuevo, y grandes explosiones al rojo vivo estallaron en torno a los felinos mutilados, incinerándolos tan rápidamente que no pudieron sentir la oleada de calor. Sólo el medio crecido permaneció, agachado, tratando de escabullirse del mago.
¡No lo mates! Solange parecía destrozada. Podía oír su llanto en lo profundo de su mente. Su jaguar hembra se indignó y lucho por emerger. Podemos salvar a ese, Dominic. Por favor. Por favor, no lo mates.
Dominic mantuvo los relámpagos en lo alto, alejando al mago lejos del felino mientras sintonizaba su mente con la del gato. No estaba del todo seguro de que fuese una buena idea tratar de salvar a un cachorro mutante programado para ir tras la sangre de Solange, pero no podía resistirse a la suplica de su voz o a las lágrimas en su mente.
¡Corre! ordenó al cachorro. Prueba por el río y te ayudaré de ser posible.
El gato, con la ayuda adicional de Dominic, se liberó del hechizo de restricción del mago, se dio la vuelta y corrió hacia el bosque.
Solange disparó varias veces mientras el gran gato negro desgarraba el tronco del árbol, despedazando la corteza al trepar para atraparla. La cosa era pesada, y ella subió más alto, a las ramas más delgadas, pero estaban cubiertas de hojas y perdió de vista a Dominic. Podía ver al felino sin embargo, un animal enorme, con los músculos tensos mientras se agarraba con las garras y trepaba lentamente por el árbol, los ojos fijos en Solange. Si Dominic volaba al animal podría derrumbar el árbol, y a Solange, a no ser que el cronometraje fuese perfecto.
El gato brilló, casi translúcido, y efectuó un enorme salto a las ramas inferiores más pesadas. Sus gruñidos retumbaron horribles y fuertes, de modo que las criaturas del bosque se quedaron en silencio, agazapadas en sus guaridas. Incluso las siempre presente musicales cigarras guardaron silencio. El bosque parecía contener la respiración mientras el felino arrastraba su cuerpo hasta el siguiente nivel.
¿Estás lista? preguntó Dominic, con el corazón en la garganta.
¿Era posible que ella se despojara de su ropa y cambiara al mismo tiempo si el árbol desaparecía? Él sabía que era rápida, pero… Apartó el pensamiento. Necesitaba una clara zona de ataque. Solange estaba esperando, intentando conseguir un tiro claro a través del denso follaje. No tenía margen de maniobra y su posición era precaria. No sólo la rama era débil, sino que el peso del gato balanceaba las copas de los árboles.
Dominic actuó con rapidez, tratando de cubrir la distancia para cogerla de ser necesario, pero todos sus sentidos estaban centrados en el felino. El gran animal seguía mirando hacia arriba, a Solange, gruñendo y babeando.
¿Puedes alcanzar su mente? Solange sonaba tranquila. Mucho más tranquila de lo que él se sentía con el animal rasgando el árbol para llegar a su compañera.
El otro felino había estado protegido por el mago con una fuerte barrera. Dominic empujó con fuerza en la mente de este felino. La criatura existía para un único propósito, llevar la sangre de Solange a su amo. Los sentidos del animal transformado estaban todos programados para un olor, para una persona. No habría ninguna parada, arrastrarla de los árboles y transportarla hasta el mago.
Él inhaló y entrecerró los ojos, concentrándose en el espacio que había debajo de Solange. Era el único espacio abierto.
Estate preparada, cariño.
El gato saltó sobre ella. Dominic lo derribó, atrapándolo en el aire, pero el rayo golpeó a través del enorme cuerpo, estrellándose contra el árbol. El animal se desintegró en ceniza y el árbol cayó con terrible estrépito.
Solange calculó el salto usando la mente de Dominic. Saltó cuando el rayo traspasó al felino, brincando fuera y lejos del árbol que caía. Sin soltar el fusil, no hizo ningún intento de cambiar, simplemente confiando en que él la cogería. Dominic se las arregló para rodearla con los brazos cuando ya había caído las dos terceras partes del camino. En ningún momento sintió pánico en ella.
Pero él se sintió presa del pánico, el corazón le atronaba en el pecho mientras la sostenía lo suficientemente fuerte para que apenas pudiera respirar. Ella no trató de retorcerse, simplemente le permitió su momento de alivio.
Se abalanzó sobre el rancho. El cadáver de Santiago permanecía tendido en el suelo. Un rastro de sangre conducía a donde había estado aparcado un vehículo. El mago de ojos plateados y su hermano se habían ido hacía mucho tiempo. Dominic cambió de dirección, dirigiéndose al río. El cachorro más pequeño paseaba por la orilla, aullando de angustia. Recogió a la criatura y la dejó en los brazos de Solange.
Ella lo cogió por debajo de las patas delanteras, sujetándolo lejos de ella, de frente, meciéndolo suavemente. La cabeza del gato se inclinó a un lado y al instante se durmió.
Genial. Ahora tenemos un pequeño gatito amistoso. ¿Qué vamos a hacer con eso? preguntó Dominic con disgusto.
La suave risa de Solange lo calentó como nada más podría hacer. Tenía la sensación de que en su vida juntos, rescatar niños, animales y posiblemente, adultos se iba a convertir en algo común.
Capítulo 16
Nunca podré traicionarte.
Nunca podrás separarte de mí.
Eternamente enamorados, en esta vida y la siguiente.
Eres mi mismo corazón.
De Solange para Dominic
Solange despertó con el cuerpo fuertemente envuelto alrededor del de Dominic. Por primera vez no había dormido en su forma jaguar. Había deseado yacer a su lado, piel contra piel, y despertar mirando su cara, tocando su cuerpo. Antes soñaba con él, a veces de a noche, a veces durante el día, pero ahora Dominic siempre ocupaba su mente. A veces parecía el centro de su mundo y no sabía cómo o cuándo se había apoderado él de sus pensamientos.