– No tengo la respuesta para eso. ¿Qué pasó con tu prima?
– Dijo que su jaguar hizo difícil la conversión, pero que siente a su gata con ella, aunque no del mismo modo.
– ¿Tú sangre es diferente a la de tu prima?
Asintió.
– Su madre era de la realeza, pero no su padre. El linaje está ahora casi exterminado. Sólo estamos Brodrick y yo. Sé que soy la última de mi clase. No puedo salvar a nuestra gente. Lo he sabido durante algún tiempo y por muy triste que sea, es la verdad. Nuestro tiempo pasó -tomó aire-. Quiero proteger a mi jaguar. Ella es tanto yo como la guerrera y la mujer. ¿Hay algún modo de meterla despacio en el mundo carpato y ver si acepta?
– Una vez sea capaz de reunir la información que necesitamos podemos intentar un intercambio de sangre para ver qué tal se lo toma. Ahora mismo, si yo tomara tu sangre mataría a los parásitos restantes en mi cuerpo, y los necesito para ganar la entrada al conclave de los vampiros que ocurrirá en el próximo alzamiento.
Ella trató de respirar regularmente, de evitar que su corazón latiera con fuerza.
– Deberíamos probar a qué distancia tengo que estar de ti para que los parásitos no reaccionen a mi presencia. Soy una buena tiradora y puedo disparar desde una buena distancia, pero no con la ballesta. Necesito eso para matar vampiros.
Él asintió.
– Pensé que tu ballesta era ingeniosa.
– Me gustaría atribuirme el mérito, pero Riordan, el compañero de Juliette, me ayudó a crearla. Mezcló este gran acelerante para mí porque los vampiros parecían mostrarse cada vez más en esta área. Sabíamos que Brodrick había hecho una especie de alianza con ellos. Me tomó un tiempo entender el por qué. Todo el mundo pensaba que estaba controlado por los vampiros, pero yo sabía que no. Sabía que ellos no podrían influir en él.
– Pasé un tiempo difícil intentando comprender por qué un hombre vendería a toda su especie sin que un vampiro controlara su mente, porque él tiene que saber que los vampiros están influyendo en sus hombres jaguar, que no tienen esa particular marca de protección.
– Es totalmente malvado -dijo Solange, bajando la voz inconscientemente. Tembló, recordando la mirada en los ojos de Brodrick mientras acuchillaba la garganta de su amiga de seis años porque no podía cambiar-. Disfruta de su poder sobre las mujeres. Mi tía me contó como arrastró a mi madre fuera de la casa por el pelo después de matar a sus padres, luego la retuvo cautiva durante meses. Estaba muy rota cuando la dejó ir. Ella sólo tenía diecisiete años entonces y él fue terriblemente cruel. Disfruta haciendo daño a las mujeres, y en su posición como líder de la gente, los hombres abrazaron su filosofía de que las mujeres estaban para servir cada uno de sus deseos y que podían tratarlas como quisiesen. Brodrick cree que todas las mujeres son menos que él, y que tiene todo el derecho de hacerles daño para su propio entretenimiento.
Dominic cogió un trozo de mango y lo sostuvo ante su boca hasta que Solange le dio un mordisco. Ella sabía que le preocupaba que no comiera lo suficiente, podía leerlo en su mente. Así que se comió la fruta y sintió un pequeño júbilo estúpido cuando un destello de aprobación le iluminó los ojos.
– Su padre antes que él era igual, lo mismo que el padre de éste. Algo ocurrió hace mucho tiempo que provocó esto, ya fuera que naciera enfermo y retorcido, o que algún suceso lo volviera así, probablemente nunca lo sabremos, pero Brodrick fue criado por su padre para disfrutar cazando mujeres.
– No tenía que seguir con lo que fue antes. Al final, todos somos responsables de las elecciones que hacemos -discutió ella-. Él permitió la extinción de una raza entera por seguir sus depravadas inclinaciones. Odio que su sangre fluya por mis venas.
Él le pasó la mano por el cabello, para consolarla.
– Eres una mujer increíble, Solange, y para nada parte de él.
Ella sintió el revoloteo en su corazón y levantó la vista, sin preocuparle que él pudiera ver las estrellas en sus ojos. Dominic la hacía sentirse como una princesa de cuento de hadas, hermosa cuando sabía que no lo era, especial cuando era ordinaria, sexy cuando no tenía ni idea de cómo ser una mujer. Dominic era su Príncipe Azul y siempre lo sería. Cada día con él le parecía un regalo, una fantasía que nunca podría haber invocado por sí misma.
En todos aquellos días en los que inventaba un compañero de fantasía, su “perfecto hombre ideal”, nunca había comprendido lo perfecto que podía ser él para ella. Era un hombre, y ella nunca había sido capaz de obligarse a confiar en un hombre. Después de conocer a Riordan y a Manolito De La Cruz, de observar a los dos con sus primas y su amiga MaryAnn, había deseado confiar en ellos y llegar a quererlos por quienes eran, pero… suspiró. Había sido Dominic quien le había permitido encontrar su fe en los hombres.
– Quiere la base de datos de las mujeres psíquicas que los vampiros han reunido -dijo Solange-. Están buscando a toda mujer con puntuación alta en habilidades psíquicas, y haciendo preguntas sobre sus antecedentes, son capaces de reunir suficiente información para rastrear quiénes son descendientes de la gente jaguar. Esencialmente, Brodrick utiliza la base de datos como lista de objetivos para matar a las que cree que no pueden producir un cambiaformas y criar con aquellas que pueden.
– Obtendremos los datos, Solange, protegeremos a las mujeres y destruiremos el laboratorio y todos sus ordenadores -le aseguró.
Parecía una tarea imposible. Ella llevaba años intentando averiguar cómo llevarla a cabo, pero había sido incapaz de idear un plan.
– No soy buena con los ordenadores -admitió ella-. No tengo ni idea de como copiar la información. Al final, simplemente me figuré que sería mejor volarlo todo y esperar que los datos desaparecieran también. Tracé un plano del edificio para poder colocar explosivos y echarlo abajo.
Dominic se inclinó y lamió el zumo de mango de sus labios. Su útero se tensó y los músculos de su estómago se contrajeron.
– Creo que podemos conseguir la información. Tengo un amigo dispuesto a ayudar con el problema de los ordenadores. Me dio instrucciones precisas.
Para Solange, ese lametón sensual había hecho que le subiera la temperatura y se volvió agudamente consciente de su cuerpo una vez más. Él parecía excesivamente consciente de ella también.
– ¿Qué amigo? -preguntó, intentando mantenerse en el tema.
Con la yema del pulgar él le trazó lentamente la línea de la clavícula hasta la punta del pecho. Ella contuvo el aliento bruscamente. El pulgar continuó bajando hasta el estómago desnudo y más abajo.
Una pequeña sonrisa tiró de la boca de Dominic.
– Se le considera un chico punk, aunque no es mucho más joven que tú en años humanos, pero es muy hábil con los ordenadores. Quería venir, pero no podía arriesgarme a que se creyera capaz de luchar con un vampiro. Su nombre es Josef, y a veces creo que la mayor parte de los machos Carpato, incluido yo mismo, hemos considerado enviarlo con los vampiros sólo para acabar con sus travesuras. El chico es muy moderno y está un poco descontrolado. Está esperando junto a su ordenador para tomar el control de los del laboratorio al igual que de su red.
Ella rió.
– Nunca había considerado que los Carpatos pudieran tener problemas con sus hijos. Y éste parece inteligente.
– Te sorprenderías. Yo mismo fui bastante salvaje. Una vez casi cambié en medio de una enorme piedra sólo para presumir.
La ceja de ella se arqueó.
– ¿Salvaje? ¿Cómo de salvaje?
La sonrisa de él bordeó una mueca burlona.
– No tanto como pretendía ser.
Su cuerpo se estremeció cuando él le acunó el sexo, acariciando y rozando con un largo dedo. La mirada de él había caído hasta sus pechos, haciéndola una vez más muy consciente de su cuerpo. Podía hacerlo tan fácilmente, sólo rozarla con la mirada y cada célula respondía. El rubor comenzó en algún lugar cerca de los dedos de los pies y se arrastró hacia arriba. Olvidó de qué estaban hablando, todo desapareció de su cerebro dejándola abierta de par en par.