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Al bajar del coche, un goterón de agua de lluvia cayó sobre su calva. Aquello era Lovetown: una tierra de terremotos, de incendios y deslizamientos de barro, de locales de striptease, autopistas y retenciones de tráfico, de Jodiar, Manguerazo y Café con Leche, de Ojo a la Funerala, Número del Abuelete o Lengua Amarilla.

– El Jodiar se desarrolló, en cierta manera, de una forma muy natural -decía la voz de Karla White- porque no había habido nunca el más mínimo amor entre los actores y las actrices. Las chicas ganan cinco o seis veces más que los hombres, y la diferencia sigue aumentando. Como puede imaginar, los guiones para el Jodiar son sumamente monótonos. «Así que éste es el gran tipo, ¿eh?» «Y que lo digas, perra.» «¿Te has tomado hoy tu píldora como un buen chico?» Y así todo. Después, ella le preguntará por el modelo de coche que conduce, si lo tiene, y se pasará directamente a las tomas del tipo cagando en Fulgencio Falls. Luego vino el Manguerazo.

– El Manguerazo -dijo una voz de hombre.

– El Manguerazo -asintió Karla White.

Xan salió al balcón y fumó un cigarrillo. Abajo, en Recepción, le habían hablado del periodista inglés que fue arrestado y encarcelado recientemente por fumar un cigarrillo en su habitación. Le habían entregado también el paquete de Karla: el guión de Corona de azúcar, la cinta de audio («sonido de fondo») y su resguardo para el coche de empresa que a la mañana siguiente lo llevaría a Dolorosa Drive…

– El Manguerazo es un subgénero, o un antigénero, dentro del Jodiar. Muy apreciado por su rareza. Se da cuando el hombre consigue realmente excitar a la mujer…, hasta el extremo de que ella deja de calificarlo de pedazo de mierda y comienza a darle ánimos e incluso a elogiarlo. El vídeo que dio origen al Manguerazo, Despelleja mi culo, amor, fue un éxito incontrolable. Ni de lejos como Princesa Lolita, pero un excelente negocio.

»Muy pronto se puso de moda entre los hombres del porno alardear de haberle hecho un Manguerazo a su pareja. «Me hizo un manguerazo» era la queja preferida de la mujer porno. Pero su propia rareza creaba presión, y así se originó otro subgénero, el Falso Manguerazo o Manguerazo de Mierda. El Manguerazo de Mierda se da cuando una mujer porno (usualmente de tercera fila) finge que, después de haberse resistido tenazmente, ha sido objeto de un Manguerazo. Fue entonces cuando un montón de películas porno de hacía diez años comenzaron a ser recicladas porque, en efecto, la existencia del Manguerazo de Mierda sugería lo que había sido siempre el porno: un Falso Manguerazo.