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– Bueno, no siempre exactamente.

– Creo que ya es hora de hacer una pequeña visita clandestina a Prewitt Hall – sugirió James.

Blake asintió. Solo quería abreviar este asunto, retirarse del Ministerio de Defensa y emprender su nueva, respetable y aburrida vida

– No podría estar más de acuerdo.

Encontraron a Caroline en la biblioteca, sentada debajo de una mesa.

– ¿Qué demonios estás haciendo ahí debajo? – preguntó Blake.

– ¿Qué? Oh, buenos días – salió gateando – ¿tus sirvientes quitan el polvo de aquí abajo? He estado estornudando una barbaridad.

– No contestaste a mi pregunta.

– Sencillamente estoy pasando a través de algunos de estos montones. Estoy intentando reunir todos tus libros de historia.

– Creí que no ibas a continuar con esto hasta que tu tobillo estuviera mejor – dijo Blake con un gran tono de reproche, en opinión de ella.

– No estoy volviendo a colocar los libros en la estantería todavía – replicó ella – solo estoy agrupándolos por materias. No estoy utilizando mi tobillo en absoluto, que, por cierto, está casi curado; no he usado el bastón ni una vez en todo el día y no me ha dolido para nada – se volvió hacia James y exclamó resplandeciente – Oh, y es tan maravilloso verlo de nuevo, señor.

El marqués sonrió he hizo una reverencia en dirección a ella

– Siempre un placer, mi querida Caroline.

Blake frunció el ceño

– Estamos aquí con un objetivo, señorita Trent.

– Nunca se me ocurriría que no fuera así – ella cambió su mirada hacia James – ¿Te has dado cuenta como me llama Señorita Trent cuando está enfadado conmigo?

– Caroline – dijo Blake incluyendo claramente en su voz una advertencia.

– Por supuesto – añadió ella despreocupadamente – cuando está totalmente enfadado cambia a Caroline, lo más probable es que encuentre demasiado difícil expresar con un gruñido mi nombre y apellido.

James tenía su mano sobre la boca, seguramente para contener la risa.

– Caroline – dijo Blake con voz muy fuerte, ignorando con gran esfuerzo las bromas de ella – necesitamos tu ayuda.

– ¿De veras?

– Es hora de que reunamos pruebas contundentes contra Prewitt.

– Bueno – replicó Caroline – me gustaría verlo pagar por sus delitos.

James se rió ahogadamente y dijo

– Chica sedienta de sangre.

Ella se volvió hacia él con una expresión herida

– Es horrible decir esto. No estoy ni un poquito sedienta de sangre, simplemente es que si Oliver ha estado haciendo todas esas terribles cosas que decís que él ha estado haciendo…

– Caroline, solo estaba bromeando – dijo James.

– Oh, vale, entonces siento mi reacción exagerada. Había creído que querías decir…

– Si podéis dejar pasar vuestra mutua admiración – dijo Blake mordazmente – tenemos asuntos importantes que discutir.

Caroline y James se volvieron hacia él con la misma expresión molesta.

– Riverdale y yo vamos a entrar de incógnito en Prewitt Hall – le dijo Blake a ella – necesitaremos que nos des todos los detalles sobre los horarios de la familia y de los sirvientes para evitar ser detectados.

– No necesitareis todos los detalles – dijo ella con un prosaico encogimiento de hombros – sencillamente, deberíais ir esta noche.

Ambos caballeros se inclinaron hacia delante y la miraron intensamente con ojos interrogantes.

– Oliver juega a los naipes todos los miércoles por la noche, él nunca pierde una partida, siempre gana. Yo creo que hace trampas.

James y Blake se miraron el uno al otro, y Caroline prácticamente pudo ver sus cerebros poniéndose en acción, planeando su misión.

– Si recordáis – continuó – fue un miércoles por la noche cuando me escapé, hace exactamente una semana. Evidentemente, Oliver escogió la noche de los naipes para que Percy intentara violarme. Sin duda el no quería que mis gritos le fastidiaran.

– ¿Percy estará en casa? – preguntó James.

Caroline negó con la cabeza

– Casi siempre se va y se emborracha. Oliver no puede soportar que sea tan pobre de espíritu, dice que eso hace a un hombre débil, así que Percy se emborracha los miércoles por la noche, cuando él puede escapar del ojo vigilante de su padre.

– ¿Y los sirvientes?¿Cuántos hay? – está vez fue Blake quien hizo la pregunta.

Caroline reflexionó sobre esto durante unos minutos

– Cinco en total, es probable que la mayoría estén en la casa; la semana pasada Oliver les dio la noche libre a todos, pero estoy segura que lo hizo solo con el fin de que ninguno se precipitara para ayudarme cuando Percy me atacara. Es terriblemente tacaño cuando se trata de alguien que no sea él mismo, así que dudo que les dé otra vez un tiempo libre sin una buena razón.

– Que agradable saber que tu violación es calificada como una buena razón – murmuró Blake.

Caroline lo miró y se quedó pasmada, y un poco complacida al ver lo enfadado que él parecía por ella

– Pero si sois cuidadosos – añadió – no deberíais inquietaros por evitarlos. Podría ser un tanto desconcertante guiaros por el vestíbulo, pero en cuanto me llevéis con…

– No te llevamos – dijo Blake mordazmente.

– Pero…

– Dije, que no te llevamos.

– Estoy segura de que si lo consid…

– NO vendrás – rugió, e incluso James parpadeó con sorpresa por el volumen de su respuesta.

– Muy bien – dijo Caroline con voz irritada. Estaba convencida de que Blake se equivocaba, pero no le pareció prudente ó beneficioso para su salud discutir nada más.

– No olvides que tienes un tobillo lesionado – dijo James suavemente – no te sería posible moverte a tu velocidad habitual.

Caroline tuvo la sensación de que James estaba totalmente de acuerdo con Blake, y solo intentaba hacerla sentir mejor (especialmente teniendo en cuenta que les había dicho que su tobillo estaba bastante curado) pero ella sin embargo, apreció su esfuerzo

– El ama de llaves está totalmente sorda y se retira temprano – les dijo – no tendréis que preocuparos por ella.

– Excelente – dijo Blake – ¿y el resto?

– Hay dos sirvientes, pero viven en el pueblo y van todas las noches a dormir a su casa. Estarán lejos para cuando Oliver se vaya a jugar a las cartas. El mozo de cuadras duerme en los establos, así que probablemente no le molestareis si os acerquéis a la casa por el lado opuesto.

– ¿Y el mayordomo? – la instó Blake.

– Tarnsworth será el más difícil, tiene un oído muy agudo y es terriblemente fiel a Oliver. Su habitación está en el tercer piso.

– Entonces ese no debería ser un problema demasiado grande – declaró James.

– Bueno, no, pero… – las palabras de Caroline se desvanecían poco a poco, y cerró la boca hasta convertirla en una línea severa.

Blake y James hablaban intensamente entre ellos, y ella podría haber sido una pieza del mobiliario por toda la atención que le prestaban.

Y entonces, sin siquiera despedirse, se fueron andando hasta el despacho de Blake, y dejaron a Caroline sentada entre sus libros

– Que groseros.

– Oh, ¿Caroline?

Ella levantó la mirada con optimismo. Blake volvió su cabeza hacia la biblioteca. Es posible que hubiera decidido que ella podría ir con ellos a Prewitt Hall, después de todo.

– ¿Sí?

– ¿Sabes? Olvidé preguntarte sobre el curioso cuadernillo que llevabas.

– ¿Como?

– El de las palabras extrañas. ¿tiene algo que ver con Prewitt?

– Oh, no, en realidad, te dije la verdad cuando me preguntaste sobre él la primera vez; solo es un pequeño diccionario personal, me gusta apuntar palabras nuevas. El único problema es que a menudo olvido lo que significan después de apuntarlas.