Выбрать главу

Así, Vonda N. Mclntyre lograba con su segunda novela ponerse al mismo nivel de los escasos autores que habían logrado el codiciado triplete con un mismo libro. Hasta ese año era sólo privilegio de algunos autores ya consagrados, como Larry Niven con MUNDO ANILLO (1970), Isaac Asimov con Los PROPIOS DIOSES (1972), Arthur C Clarke con CITA CON RAMA (1973), Úrsula K. Le Güín con Los DESPOSEÍDOS (1974), Joe Haldeman con LA GUERRA INTERMINABLE (1975) y Frederik Pohl con PÓRTICO (1977).

Para ello había sido necesario que Vonda interviniera en el taller de escritores de Clarion (Clarion Science Fiction Writers Workshop) de 1970 y descollara después con la publicación en Analog del relato ON MIST, AND GRASS, AND SAND que obtuvo el premio Nébula 1973 en la categoría de relato y que también había sido finalista del premio Hugo. SERPIENTE DEL SUEÑO es precisamente la extensión a novela de este relato. Tal situación no deja de ser común en la ciencia ficción, pero no siempre la novela construida sobre la base de un buen relato premiado obtiene a su vez el mismo éxito: recientemente el relato BLOOD Music, de Greg Bear, obtuvo el Nébula de 1983 y el Hugo de 1984, pero la versión novelada, MÚSICA EN LA SANGRE, no recabó ningún galardón pese a lo engañosa que pueda ser la portada de la edición española de dicha novela.

Volviendo a SERPIENTE DEL SUEÑO, hay que reconocer que cuando una novela de una autora casi inédita obtiene simultáneamente el reconocimiento de los profesionales (Nébula), los especialistas (lectores de Locus) y los aficionados que asisten a las convenciones (Hugo) es porque el libro es muy completo y satisface una gran variedad de gustos.

Para muchos lectores, SERPIENTE DEL SUEÑO será un libro brillante y entretenido, rico en personajes creíbles y bien dibujados, con escenarios convincentes y al mismo tiempo «una historia de aventuras tierna y compasiva» como la ha caracterizado Joanna Russ. Precisamente a raíz de la publicación de SERPIENTE DEL SUEÑO, Vonda N. McIntyre fue elegida para escribir las novelizaciones de las películas de la famosa serie Star Trek. Claro indicio de su gran habilidad como narradora y del atractivo de su estilo, incluso desde un punto de vista exclusivamente popular.

Pero las páginas de SERPIENTE DEL SUEÑO esconden algo más que una simple aventura que nos emociona y entretiene. En el viaje de la curadora Serpiente en busca de una serpiente del sueño puede encontrarse algo más y a ello quiero referirme ahora.

Vonda N. Mclntyre ha reconocido explícitamente sus convicciones feministas. En 1976 editó junto a Susan Janice Anderson una antología de relatos de ciencia ficción feminista titulada AURORA: BEYOND EQUALITY en la que se incluían también relatos no escritos por mujeres. Y como es de esperar, los personajes centrales y positivos de sus principales novelas son mujeres.

THE EXILE WAITING (1975) fue su primera novela, cuyo título fue extraído de un verso de Úrsula K. Le Guin. La narración presenta una compleja y sinuosa trama en torno a una Tierra demolida y desesperanzada en la que la heroína, Misha, se librará de la esclavitud hasta alcanzar la libertad. Pero la trama aventurera (inteligente y entretenida) no esconde el interés de la autora por el tema de la esclavitud, impuesta pero también aceptada, de la que el ser humano debe liberarse para madurar y alcanzar la completa humanidad. El que el personaje central sea una mujer no es casual.

En SERPIENTE DEL SUEÑO (1978) nos encontramos con la expresión más completa y profunda de la preocupación de Vonda N. Mclntyre por el problema del género y los papeles sociales asignados a los sexos. La trama parece simple y es fascinante. La novela nos muestra, tal vez una Tierra del futuro en la que emergen los clanes, las tribus y las ciudades y en la que incluso existe el contacto con unos misteriosos «extraños» venidos de las estrellas. En ese mundo, la curadora Serpiente practica una neomedicina que combina recursos biocientíficos con la utilización del veneno de las serpientes para sanar a los enfermos. Pero la pérdida de una de sus serpientes la llevará a un largo viaje en su intento por conseguir una. nueva serpiente del sueño para reemplazar a su compañera Silencio.

Se trata de una novela «de viaje» que algunos críticos han comparado al viaje de LA MANO IZQUIERDA DE LA OSCURIDAD, de Úrsula K. Le Guin. Evidentemente no son casuales estas continuas referencias en la obra de Mclntyre a sus maestras Russ y Le Guin. La problemática que esas autoras abordan es similar.

En el viaje de Serpiente descubrimos que en ese mundo pocos hombres desempeñan roles importantes. Las guardianas, las líderes de clan, las conductoras de caravanas, las posaderas, las maestras, etc. son todas del sexo femenino. La mayoría de personajes masculinos tienen papeles poco lucidos, como el gobernador de Montaña, el brutal Ras y el albino Norte. Tan sólo el gentil y perseverante Arevin no es ni brutal ni débil, pero tampoco es muy importante en el relato… en el fondo parece ser el contrapunto de la activa Serpiente y un cierto «reposo del guerrero» en esa inversión del papel de los sexos que tan brillantemente describe Mclntyre.

Pero esa voluntad de la autora topa con un grave escollo en la traducción al castellano de SERPIENTE DEL SUEÑO. Dentro del mundillo de la ciencia ficción se atribuye a Úrsula K. Le Guin la frase que reza: «El lenguaje de la tribu es el lenguaje de los hombres.» Ello es todavía más cierto en castellano, donde el articulo y los sustantivos disponen obligatoriamente de género. En el inglés del original de la novela, Vonda N. Mclntyre logra un efecto sorprendente. Siento la obligación de explicar aquí este punto ya que, inevitablemente, la traducción al castellano ha tenido que oscurecerlo un tanto para ser fiel a las características de nuestro idioma.

Por poner un ejemplo, cuando Serpiente va a la farmacia de Montaña, Mclntyre nos presenta a su propietaria como «the propietor» (que puede ser tanto «el propietario» como «la propietaria»), después como «the chemist» (que también indica, tanto «el farmacéutico» como «la farmacéutica»), y es casi al final cuando Mclntyre usa el pronombre femenino «she» (ella), que declara finalmente el sexo del personaje. El efecto en el lector del original inglés es sorprendente. Como muy bien dice Le Güín, «el lenguaje de la tribu es el lenguaje de los hombres» y, por efecto de la costumbre, el lector del original inglés imagina indefectiblemente que se trata de un personaje de sexo masculino y, cuando el verdadero género del personaje se revela, el lector consciente no puede hacer otra cosa que reflexionar sobre los prejuicios que él mismo (o ella misma) posee sobre el papel de los sexos en nuestra sociedad. El efecto es altamente educativo.

Todo ello debe perderse ineludiblemente en la traducción al castellano ya que desde el primer momento conocemos el sexo de los personajes porque en nuestra lengua el artículo y el sustantivo disponen obligatoriamente de género. No en vano nuestra palabra «machismo» es también el vocablo usado en otras lenguas para describir esa. corrupción social tan habitual en nuestra sociedad. Siempre me ha. parecido sorprendente que las formas sociales de las culturas dominantes en nuestro planeta se resignen tan fácilmente a considerar que la mitad de los seres humanos sean considerados especímenes «de segunda categoría». Y me parece lógico que personas como Vonda N. Mclntyre y tantos otros se rebelen ante ello.

Vonda N. Mclntyre ha expresado varias veces su convencimiento de que las personas son seres humanos con independencia de su sexo. Ello se muestra en su ciencia ficción, que responde a lo expresado en una entrevista realizada en 1979 por Ed Naha para la revista Future Life. En ella Vonda N. Mclntyre decía: