Выбрать главу

La alusión viene inmediatamente después de la descripción de la boda de Stefanakos con Lilian Stazatu. Logarás narra cuánto se esforzó Stazatu durante los primeros años de su matrimonio por afianzar el perfil político de su marido, permaneciendo ella misma en la sombra. Tal vez quería evitar que se relacionara a Stefanakos con su padre, Arguiris Stazatos. Al mismo tiempo, no obstante, desarrolló una intensa actividad empresarial.

Al principio, esta actividad se centra en Starad, la agencia de publicidad de Lilian Stazatu, y en su vertiginoso ascenso, que coincide con el auge de la televisión. Lo turbio aflora en el sitio menos pensado: Union Consultants, la empresa de consultoría que Stazatu funda en sociedad con Sotiría Markari-Favieru. Justo después de mencionarla, Logarás lanza la primera indirecta. Sostiene, quizá con cierta ironía, que Stefanakos ayudó a su mujer a sacar adelante esta segunda empresa con la misma discreción que demostró ella mientras luchaba por impulsar su carrera política. Cuando una afirmación de este tipo se refiere a una empresa que se dedica a asesorar a la Unión Europea sobre inversiones, deja el campo sembrado para muchas sospechas.

Éste no constituye, sin embargo, el indicio más incriminatorio. Media página más abajo, Logarás revela que Stazatu y Favieru abrieron una sucursal en Skopia, con la que negociaban con todos los países balcánicos interesados en ingresar en la Unión Europea. Una gran parte de los fondos destinados a esos países, así como a la reconstrucción de Bosnia y Kosovo, llegaban allí a través de Grecia.

Son las doce y media de la noche cuando acabo de leer la biografía. Adrianí ya se ha ido a dormir. Busco papel y lápiz y me siento a la mesa de la cocina. Intento trazar el esquema de la relación entre Favieros, Stefanakos y sus respectivas esposas.

FAVIEROS

Empresa constructora Erige S.A.

Balkan Prospect:

red de agencias inmobiliarias

Empresas constructoras en los Balcanes

STARAD

Agencia de publicidad

STAZATU con la esposa de FAVIEROS

Consultoría Union Consultants

Oficinas en Skopia de dicha empresa,

que opera en los Balcanes y,

sobre todo, en Bosnia y Kosovo

STEFANAKOS

Diputado de mucho peso y gran

reputación en los Balcanes

Estudio el esquema y trato de establecer las conexiones. En un principio, tanto Favieros como Stazatu dirigen empresas libres de toda sospecha: Erige, de Favieros, y Starad, de Stazatu. Detrás de estas compañías limpias e intachables se ocultan otras, cuyas actividades se desarrollan en terrenos poco claros. Tanto Balkan Prospect como Union Consultants operan, al parecer, dentro de los márgenes de la legalidad, aunque sus transacciones y sus medios financieros dejan muchos interrogantes sin contestar.

Las cosas se complican aún más en los Balcanes. Allí Favieros compraba a través de sus agencias inmobiliarias terrenos y viviendas a bajo precio, de los que luego obtenía grandes beneficios por vías diversas. En cuanto a la pareja Stazatu-Favieru, es muy posible que, con el pretexto de su mediación, saquen grandes tajadas de los fondos comunitarios destinados a diversos países balcánicos. Antes los intermediarios del vestíbulo del ayuntamiento cobraban dos dracmas por rellenar una petición de partida de nacimiento. Ahora los intermediarios griegos de la Unión Europea cobran millones por tramitar las solicitudes de los pueblos balcánicos.

Y, detrás de todo esto, Stefanakos. Luchador antifascista, político excelso, terror del Parlamento y amigo de los Balcanes. Si él intervenía entre bastidores para que la sociedad Stazatu-Favieru, con sede en Grecia y en los Balcanes, se embolsara fondos de los programas comunitarios, ¿quién se atrevería a denunciarlo? Esas cosas rara vez salen a la luz, porque son pocos los que están al corriente y aún menos los que están dispuestos a abrir la boca.

Dejo el lápiz e intento poner en orden mis pensamientos. ¿Será ésta la causa del suicidio de Stefanakos? Un desconocido que se oculta tras el seudónimo de Logarás lo sabe todo y lo extorsiona. Stefanakos se suicida para evitar el descrédito que los hundiría a él y a su mujer. Al final, resulta que la teoría del escándalo no se puede desdeñar en absoluto.

A pesar de todo, persiste una incógnita: ¿por qué Favieros y Stefanakos se suicidaron en público? Preferir la muerte a la deshonra no implica que haya que matarse ante millones de espectadores. Sigo sin encontrar la respuesta a ello.

Me levanto para llamar al móvil de Sotirópulos.

– Ese diputado que te habló de la relación entre Favieros y Stazatu…

– Se llama Andreadis. ¿Existe tal relación?

– Eso parece. No con Favieros directamente, sino con su mujer. -Suena un silbido-. ¿Puedes concertarme una cita con ese Andreadis? Me gustaría hablar con él.

Se produce una pausa.

– Aquí empiezan las dificultades -señala y no bromea en absoluto. Guarda silencio antes de añadir-: Lo intentaré.

Capítulo 27

El calor ha vuelto con ganas de asarnos vivos. Ya durante la noche percibí el cambio del tiempo, porque me desperté empapado en sudor, y las sábanas estaban ardiendo. Ahora son las diez de la mañana y me dirijo a las oficinas de Europublishers, que se encuentran en la calle de Homero, entre Skufás y Solónos. Remonto la calle Skufás detrás de un viejo camión cargado de asientos plásticos para terrazas. Por si no le bastara con asfixiarme con sus emisiones durante el recorrido, cada vez que arranca en un semáforo me suelta una doble dosis.

– ¿Por qué no arreglas ese tubo de escape? -grito al conductor al adelantarlo-. Nos estás ahogando a todos.

Me mira desde lo alto, literal y metafóricamente.

– No me digas que el tuyo tiene catalizador -contesta.

Las oficinas de Europublishers están en la cuarta planta del número 22. Lo primero que veo es un muestrario de publicaciones colgado de la pared. Colocados en fila hay una guía astrológica, una guía médica en dos tomos, un almanaque, dos libros y una cinta de vídeo dedicados a los grandes acontecimientos del siglo XX, y un tomo sobre los cuidados del cuerpo. Entre la guía médica y el almanaque, la biografía de Stefanakos.

Bajo el aparador está sentada una mujer de cabellera leonada y unos treinta y cinco años de edad, tras uno de esos escritorios de metal que tanto proliferan y ante el cual hay un par de sillas, de aquellas que también abundan. Está maquillada impecablemente y lleva un corpiño sin tirantes que deja al descubierto dos hombros tersos y bronceados. Sin duda, fue modelo en otro tiempo y ahora la han traído aquí para causar una primera impresión positiva. Y barata, puesto que ya no está en su época de esplendor.

¿Qué pintan las biografías de un luchador de izquierdas y un político como Stefanakos en este ambiente? Prefiero mil veces al barbudo Sarantidis y el caos de su editorial. A menos que ya se haya mudado al despacho que anhelaba y se haya convertido en algo parecido a esto.

– Dígame -suena la voz grave de la mujer de cabellera leonada.

– Comisario Jaritos. Quisiera hablar con el encargado de publicaciones.

No se digna contestarme. Descuelga el auricular y marca el número de una extensión interior.

– Está aquí el señor… -Ya se ha olvidado de mi nombre y se vuelve hacia mí-. ¿Cómo ha dicho que se llama?

– Jaritos… Comisario…

– Está aquí el señor Jaritos, comisario, y quiere hablar con el señor Yóldasis. -Supongo que su interlocutor la reprende, porque agrega en tono conciliador-: Vale… vale… Enseguida lo hago pasar.