Esperaría a que llegara la noche y sólo entonces llamaría a Margarita. No sabía lo que le diría, pero estaba seguro de que encontraría las palabras.
Pensé en todas estas cosas y otras, sentado en aquel balcón.
Pensé que no cambiaría aquel momento.
Por nada en el mundo.
Gianrico Carofiglio
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