Выбрать главу

—Como lo que cabía esperar: un objeto grande, blanco y oblongo sobre fondo azul con una masa redondeada naranja a la derecha. Sin embargo, en algunos casos, los sujetos contestaron: “Es la Antártida. Eso es el hielo y el cielo. Y eso es la puesta de sol.” En tales casos, el sujeto había buscado en la memoria a largo plazo para encontrar un escenario que explicara no sólo las imágenes individuales sino el conjunto metafórico de todas las formas y colores que estaba viendo.

Una metáfora. Algo sobre una metáfora. Eso era lo que había despertado la sensación en la noche del picoteo, se dijo Joanna, cuando Vielle comentó algo sobre una metáfora. No, Vielle había dicho que tener una opción sobre Richard era un símil, y ella la corrigió, le dijo que un símil era una comparación en la que se usa “como” o “igual que”, mientras que una metáfora era una comparación directa. “Él señor Briarley me enseñó eso”, pensó, y trató de recordar exactamente qué había dicho.

Algo sobre la niebla.

—… con una escena abstracta, los escaneos presentaban una pauta completamente diferente —dijo Richard—, mucho más dispersa y caótica…

“Niebla. Ricky Inman —pensó— preguntándole al señor Briarley por un poema.”

—No lo entiendo —dijo, meciéndose en su silla—. ¿Cómo puede venir la niebla con pasitos de gato?

Y el señor Briarley, tras asir un borrador como si fuera a arrojarlo y limpiar la pizarra con amplios gestos, buscando un trozo de tiza, escribiendo las palabras con cortos trazos. Le parecía oír el golpeteo de la tiza contra la pizarra mientras escribía las palabras: “Metáfora (Tap). Una comparación directa o implícita (Tap). “Esto es una pesadilla” (Tap). Opuesta al símil (Tap). “Silencioso como la muerte” (Tap). ¿Le ayuda eso, señor Inman?”

Y Ricky, meciéndose tanto que amenazaba con perder el equilibrio, diciendo: “Sigo sin entenderlo. La niebla no tiene pies.”

—La fórmula matemática para la actividad frontal-cortical es idéntica —dijo Richard—. Tu mente estaba buscando claramente en la memoria a largo plazo una imagen unificadora que explicara todas las sensaciones que estabas experimentando: el sonido, el túnel, la luz, figuras de blanco. Y, como dijiste, todo encajaba. El Titanic fue la imagen unificadora.

—Y por eso lo vi, porque era lo que mejor encajaba con los estímulos surgidos de todas las imágenes en mi memoria a largo plazo.

—Sí —dijo Richard—. La pauta…

—¿Qué hay del Mercy General? ¿O de Pompeya?

—¿Pompeya? —preguntó él, desconcertado.

—El Mercy General encaja en todos los estímulos: largos pasillos oscuros, figuras de blanco, el zumbido de los códigos de alarma… igual que Pompeya. La gente con togas blancas y brazaletes brillantes, el cielo negro por la caída de la ceniza —dijo, contando los motivos con los dedos—, tenía largas columnatas cubiertas, como túneles, el volcán al entrar en erupción resonó de un modo difícil de describir, y Maisie me habló de eso ni dos horas antes de someterme al tratamiento.

—Puede que haya más de una imagen adecuada a largo plazo, y se elige la imagen a la que se accede primero —dijo Richard—. No tendría por qué ser necesariamente el recuerdo más reciente. No lo olvides: los niveles de acetilcolina son elevados, lo cual aumenta la capacidad del cerebro para acceder a recuerdos y establecer asociaciones. O el cerebro puede que sólo sea capaz de acceder a recuerdos en ciertas zonas. Algunas zonas pueden estar bloqueadas o desconectadas.

“Como el recuerdo del Titanic del señor Briarley”, pensó Joanna.

—No es por eso por lo que vi el Titanic —dijo—. Sé de dónde procede el recuerdo.

—¿Lo sabes? —dijo Richard, con cautela.

“Sigue temiendo que vaya a convertirme en Bridey Murphy de un momento a otro”, pensó ella.

—Sí. Procede de mi profesor de lengua del instituto, el señor Briarley.

—Tu profesor… ¿De dónde has sacado eso?

—Esta tarde. —Le contó cómo cuando grababa su testimonio recordó que el sobrecargo había mencionado el nombre del señor Briarley—. Y recordé que él hablaba del Titanic en clase.

Richard parecía encantado.

—Eso encaja perfectamente en lo que la mente intenta unificar en un solo escenario, incluida la fuente del recuerdo. Tu mente hizo un A+R, buscando una imagen unificadora que explicara el contorno de las figuras a la luz y un estímulo en el córtex auditivo, y…

Ella negó con la cabeza.

—No es por eso por lo que lo vi. Hay algo más, algo que tiene que ver con lo que el señor Briarley dijo en clase.

—¿Y fue…?

—No lo sé —tuvo que admitir ella—. No me acuerdo. Pero sé…

—Que significa algo —terminó Richard. Estaba mirándola con aquella enloquecedora expresión de superioridad. Joanna lo miró.

—Crees que es otra vez el lóbulo temporal, pero te dije que reconocía el pasillo, y lo hice, y te dije que sabía que el recuerdo no procedía de la película, y no procedía, y ahora…

—Ahora sabes que el Titanic no fue elegido como imagen unificadora porque encaja con el estímulo.

—Exactamente. Tenía razón las otras veces, y…

—Y cuando descubriste qué era el pasillo, la sensación de casi saber debería haber desaparecido, pero no lo hizo, ¿verdad? Se transfirió a la fuente del recuerdo y ahora a las palabras del señor Briarley. Y si puedes recordar sus palabras, la sensación se transferirá a otro objeto.

¿Era eso cierto?, se preguntó Joanna. Si Kit la llamara ahora mismo y dijera: “Volví a preguntarle al tío Pat, y ha dicho que lo que dijo fue…”, y se lo dijera, ¿transferiría la sensación a otra cosa?

—Una de las cosas que quiero explorar es el cómo la sensación de significado influye en la elección de un escenario —dijo Richard—. Además, ¿sigue siendo el mismo el escenario, o cambia dependiendo de los estímulos, o del estímulo inicial?

—¿El estímulo inicial? Creí que dijiste…

—¿Que el recuerdo unificador encaja en todos los estímulos? Lo hice, pero el estímulo inicial puede ser lo que determine la elección de una imagen adecuada en vez de otra. Eso explicaría por qué predominan tanto las imágenes religiosas. Si el estímulo inicial fuera una sensación de flotar, habría muy pocos recuerdos adecuados, excepto los ángeles.

—O Peter Pan.

Richard ignoró el comentario.

—No tuviste una experiencia extracorpórea. Tu estímulo inicial fue auditivo.

“Y por eso vi un barco que se hundió hace casi cien años”, pensó Joanna.

—Si el estímulo inicial cambia, ¿cambia también la imagen unificadora? Esa es una de las cosas que quiero explorar la próxima vez que te sometas al experimento.

—¿Otra vez? —dijo Joanna. Él quería someterla al experimento de nuevo. Enviarla al Titanic.

Sí, me gustaría programarlo lo más pronto posible. —Miró la agenda—. La señora Troudtheim está citada a la una. Podríamos hacerlo a las tres, ¿o preferirías cambiarte con ella y hacer la tuya a la una?

“A la una”, pensó Joanna. A las tres ya se había hundido.

—¿Joanna? —dijo Richard—. ¿Qué te vendrá mejor? ¿O te viene mejor por la mañana? ¿Joanna?

—A la una —respondió ella—. Puede que tenga que ver a Maisie por la mañana si no logro verla esta noche.

—Lo que más te convenga —dijo Richard, mirando el reloj, que señalaba las ocho y media—. Muy bien, llamaré a la señora Troudtheim y cambiaré su cita. Espero que no tenga que ir al dentista. Y si tienes tiempo… mañana, no esta noche, me gustaría que repasaras tus entrevistas para ver si hay alguna relación entre el estímulo inicial y el escenario subsiguiente.