– Conforme, Theo -asintió Margot.
Mientras le escuchaba fue tomando notas, y determinó un modus operandi a tres niveles.
Primero, llamar a Les Chippingham e insistir en que la CBA-News indicara claramente la inocencia de la administración peruana en el tema del secuestro, exactamente como había dicho Theo. Segundo, ella, en calidad de directora general de la CBA, se pondría en contacto con el Departamento de Estado norteamericano para que éste ejerciera todas las medidas de presión sobre el gobierno peruano -incluyendo el uso del ejército y la policía- para rescatar a los tres Sloane. Tercero, la CBA comunicaría la cooperación de la administración peruana, dando informes positivos sobre los esfuerzos realizados.
Era casi seguro que surgirían dificultades y discusiones, pero Margot tenía una cosa muy clara: sus relaciones con Theo Elliott y su lealtad a Globanic pasaban por encima de cualquier otra consideración.
Les Chippingham se estaba empezando a acostumbrar a la imprevisibilidad de Margot; por tanto, no le sorprendió que volviera a telefonearle tan pronto. El objeto de su llamada, no obstante, le molestó, porque era una intervención directa del holding en el contenido de la información, lo cual sucedía algunas veces en todas las emisoras, pero casi nunca en noticias tan importantes. Por suerte, ese caso concreto era sencillo.
– Todos sabemos que el gobierno peruano no tiene nada que ver con el secuestro -le dijo el director de los servicios informativos-. Estoy seguro de que nuestra información de esta noche lo dejará implicado de un modo evidente.
– Quiero algo más que una implicación. Quiero una afirmación clara.
Chippingham vaciló, sabiendo que tendría que ceder una buena porción de independencia de su departamento, pero consciente de la precariedad de su situación personal ante Margot, le dijo:
– Veré los guiones. Te llamo dentro de un cuarto de hora.
– Ni un minuto más.
A los diez minutos, Chippingham volvió a telefonearla: -Creo que esto te gustará. Lo escribió Harry Partridge antes de salir hacia Perú, y es para el noticiario de esta noche. «El gobierno de Perú y Sendero Luminoso son enemigos feroces desde hace muchos años, empeñados en destruirse mutuamente. El presidente Castañeda ha declarado: "La existencia de Sendero Luminoso es un peligro para el país. Esos criminales son como un cuchillo clavado en mi propio cuerpo"». Esta última declaración procede de imágenes de archivo y es una intervención personal de Castañeda.
La voz de Chippingham reflejaba una buena dosis de alivio y buen humor:
– Parece que Harry te leyó los pensamientos, Margot. Espero que te baste.
– Me basta. Vuélvemelo a leer. Quiero anotarlo. Cuando colgó, Margot llamó a su secretaria y le dictó un memorándum para Theo Elliott.
Theo:
A raíz de nuestra conversación, esta noche aparecerá lo siguiente en nuestro boletín nacionaclass="underline"
«El gobierno de Perú y Sendero Luminoso son enemigos feroces desde hace muchos años, empeñados en destruirse mutuamente. El presidente Castañeda ha declarado: "La existencia de Sendero Luminoso es un peligro para el país. Esos criminales son como un cuchillo clavado en mi propio cuerpo".»
Palabras del propio Castañeda en imágenes de archivo.
Gracias por tu sugerencia y tu ayuda.
Margot Lloyd-Mason
El memorándum sería entregado en mano por un mensajero en la sede de Globanic Industries.
La siguiente llamada de Margot fue a Washington, al Secretario de Estado.
Durante todo el día, hasta la primera emisión del boletín nacional de noticias de las 18.30, la CBA hubo de reforzar sus medidas de seguridad. Todo bicho viviente del exterior inició el acoso para acceder a la información exclusiva que la CBA-News había pregonado a bombo y platillo entre los espectadores y la competencia. Los profesionales de las demás emisoras de televisión, radio, agencias de prensa y otros medios de comunicación audiovisuales y escritos telefoneaban a sus amigos y sus contactos de la CBA -algunos directamente, pero otros con ingeniosas argucias- para averiguar algún indicio de la noticia. Pero en el seno de la organización se había limitado estrictamente el número de personas enteradas, se había aislado temporalmente un cuerpo de ordenadores interno y el secreto logró preservarse.
En consecuencia, cuando se dio la noticia, fue inmediatamente recogida y reproducida en el mundo entero, citando a la CBA como fuente de la información. En las otras cadenas, empezaron los interrogatorios: ¿Cómo hemos podido fallar? ¿Qué acciones debíamos haber emprendido? ¿Por qué no se comprobó esto, por qué no se investigó aquello? ¿Es que nadie pensó en acudir allí? ¿Cómo impedir que vuelva a pasarnos algo así?
Entretanto, las emisoras de televisión revisaron apresuradamente sus emisiones siguientes, utilizando cintas de vídeo facilitadas por la CBA con la leyenda «Cedido por la CBA», mientras los periódicos remodelaban su primera plana. Al mismo tiempo, los principales medios de comunicación alertaban a sus contactos regulares de Perú, mientras sus reporteros, fotógrafos, cámaras y técnicos de sonido salían a toda prisa hacia el aeropuerto, en dirección a Perú.
Y en medio de aquel torbellino, se produjo otra novedad.
Don Kettering, al mando del equipo especial de la CBA para el secuestro, se enteró poco antes de las diez de la noche, cuando estaba a punto de concluir el informativo especial. Kettering seguía aún en la butaca de presentador, donde había presidido -para los espectadores- mano a mano con Harry Partridge, aunque la contribución de Partridge estaba grabada.
Norman Jaeger le transmitió la noticia por teléfono durante una cuña publicitaria. Jaeger actuaba de director de realización desde la partida de Rita Abrams hacia Perú, hacía una hora.
– Don, debemos reunir a todo el equipo especial en cuanto termines.
– ¿Pasa algo, Norm? ¿Alguna novedad?
– ¡Un bombazo! Acabo de hablar con Les. Han llegado las exigencias de los secuestradores, con una cinta de vídeo de Jessica Sloane. Están en Stonehenge.
4
Primero pusieron el vídeo de Jessica.
Eran las 22.30 del viernes. En una salita de proyección de la CBA-News, utilizada normalmente por los altos cargos, se reunieron diez personas: Les Chippingham y Crawford Sloane; del equipo especial, Don Kettering, Norm Jaeger, Karl Owens e Iris Everly; de la cúpula de la corporación, de Stonehenge, Margot Lloyd-Mason, un vicepresidente ejecutivo, Tom Nortandra e Irwin Bracebridge, presidente del Grupo CBA; y el agente especial del FBI Otis Havelock.
El destino había jugado su papel en la congregación del grupo. A las siete y media de la tarde, un mensajero llevó un pequeño paquete al vestíbulo de entrada de Stonehenge; iba dirigido al Presidente de la emisora CBA. Tras una inspección rutinaria de seguridad, el paquete fue enviado a la planta de dirección, donde en circunstancias normales habría permanecido intacto hasta el lunes por la mañana. Pero Nortandra se había quedado trabajando hasta muy tarde con dos secretarias. Una de ellas recogió el paquete y lo abrió. Advirtiendo su importancia, informó a Nortandra, que telefoneó a Margot al Waldorf, donde se celebraba una cena de gala en honor del presidente de Francia.
Margot abandonó la recepción precipitadamente y acudió a Stonehenge. Nortandra también avisó a Bracebridge, y los tres juntos visionaron la cinta de vídeo y leyeron el documento que la acompañaba. Comprendieron de inmediato que debían informar a la división de informativos y organizaron una reunión en la sede de la CBA-News.