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Algunas personas consiguen abrir el tianmu por medio de su propia práctica. Decimos que ése es tu propio ojo, pero no eres capaz de desarrollarlo por tu cuenta. Algunas personas tienen shifu. Cuando el shifu nota que tu tianmu está abierto, transforma un ojo para ti. Ese ojo es llamado el ojo verdadero. Naturalmente, algunas personas no tienen shifu, pero tienen uno de paso. La Escuela Fo dice que los fo son omnipresentes. Los fo son tan numerosos que puedes encontrarlos en todas partes. Otros dicen: «Hay seres espirituales tres pies por encima de la cabeza», es decir, que son simplemente incontables. Si un shifu que anda de paso descubre que has practicado muy bien con tu tianmu abierto y que necesitas un ojo, él transformará uno para ti, lo cual también puede considerarse un fruto de tu propia cultivación. Porque salvar a la gente no se hace con ninguna condición o consideración de recompensa, remuneración o fama. Ellos son mucho más grandiosos que los héroes entre la gente común y actúan así exclusivamente debido a sus corazones de bondad y compasión.

Después de la abertura de tu tianmu, aparece esta situación: la luz te deslumbra y sientes irritación en tus ojos. En realidad, no se irritan tus ojos, sino tu cuerpo pineal. Sientes la luz que te irrita los ojos porque todavía no tienes este otro ojo. Al ser provisto de este ojo, la luz ya no te irrita más. Algunos de ustedes pueden sentir o ver este ojo. Dado que éste tiene la misma naturaleza del universo, es muy inocente y también curioso, y mira también hacia dentro tuyo para ver si tu tianmu está abierto o no, y si ya puedes ver: él mira hacia tu interior. En ese momento tu tianmu se abre y te da un susto cuando, de repente, lo ves observándote. De hecho, ése es tu ojo. De ahora en adelante, cuando mires las cosas, verás a través de este ojo. Aunque tu tianmu esté abierto, sin este ojo no puedes ver absolutamente nada.

El tercer factor consiste en que cuando atraviesas niveles, se revela la diferencia de dimensión a dimensión. Ésta es la cuestión que verdaderamente determina el nivel que uno alcanza en la cultivación. Uno ve las cosas no sólo a través del canal principal, sino también mediante muchos subcanales. La Escuela Fo considera que cada poro del cuerpo humano es un ojo, mientras que la Escuela Dao dice que cada abertura del cuerpo humano es un ojo. Así que cada punto de acupuntura es un ojo. Por supuesto, ellos exponen sólo una forma de las transformaciones del Fa en el cuerpo, y uno puede ver cosas desde cualquier parte de éste.

El nivel logrado al cual nos referimos es diferente de esto. Además del canal principal, hay varios subcanales principales arriba de las cejas, en la parte superior e inferior del párpado, y en el punto shangen; éstos determinan la cuestión de los niveles que uno atraviesa. Por supuesto, si un cultivador común puede ver a través de estos diversos lugares, el nivel sobrepasado ya es muy alto. Algunas personas pueden ver también con sus ojos físicos, pues han perfeccionado sus ojos en la cultivación, y éstos también poseen varias formas de capacidades de gong. Pero si uno no maneja este ojo en forma apropiada, cuando mire un objeto en esta dimensión, no lo verá en otra dimensión. Esto tampoco va. Por eso, algunos suelen utilizar uno de los ojos para ver cosas en esta dimensión, y el otro para ver cosas en otra dimensión. Sin embargo, no hay subcanal debajo de este ojo (el derecho), pues existe una relación directa con el Fa. La gente tiende a usar el ojo derecho cuando hace cosas malas, así que no hay subcanales debajo del ojo derecho. Nos hemos referido a algunos de los subcanales principales que se manifiestan en la cultivación del Fa dentro del mundo.

Alcanzados niveles extremadamente altos y más allá de la cultivación del Fa dentro del mundo, aparece también una especie de ojo compuesto. En la parte superior de la cara se forma un ojo grande con incontables ojos pequeños dentro del grande. Algunos seres iluminados muy elevados han cultivado tantos ojos, que éstos les cubren todo el rostro. Todos los ojos ven a través de este ojo grande, el cual puede ver cualquier cosa que se desee y es capaz de ver en todos los niveles con una sola mirada. Hoy en día, los zoólogos y entomólogos estudian a las moscas. Los ojos de las moscas son muy grandes y los llaman ojos compuestos, porque a través del microscopio se puede observar que en estos ojos hay incontables ojos pequeños. Tal estado puede manifestarse al alcanzar un nivel extremadamente alto, mucho, pero mucho más elevado que rulai. Sin embargo, una persona común no puede ver la existencia de dicho ojo, ni tampoco los practicantes en un nivel común. Ellos sólo pueden ver lo mismo que la gente común, pues dicho ojo se halla en otra dimensión. Aquí les he hablado acerca del asunto de atravesar niveles, es decir, de la capacidad de atravesar diferentes dimensiones.

Básicamente, he revelado a todos la estructura del tianmu. Abrimos tu tianmu con fuerza externa, pues resulta más rápido y comparativamente más fácil. Mientras hablo del tianmu, cada uno de ustedes siente que su frente está tensándose, como si los músculos se amontonaran allí, taladrando hacia dentro. ¿Es así? Sí, así es. Aquellos que vienen realmente para aprender Falun Dafa, dejando toda clase de corazones, experimentarán tal sensación y la fuerza será muy grande, empujando hacia el interior. Soltamos un gong especial para abrir tu tianmu. Al mismo tiempo, estoy soltando también Falun para reparar tu tianmu. Cuando hablamos del tianmu, los abrimos para todos los que practican Falun Dafa. Pero esto no quiere decir que todos puedan ver claramente, o que ya serán capaces de ver; esto tiene una relación directa contigo. Pero no importa si no ves, pues durante tu cultivación, siempre y cuando eleves tu nivel en forma constante, serás capaz de ver cosas gradualmente y tu visión nublada se volverá paso a paso más nítida. Siempre que te cultives y estés decidido a hacerlo, recobrarás todo aquello que hayas perdido.

Abrir el tianmu por tu cuenta es comparativamente más difícil. Ahora voy a hablar sobre algunas formas en que uno mismo puede abrir su tianmu. Por ejemplo, cuando sentado en meditación alguien observa su frente y el tianmu, encontrará que allí no hay nada excepto la oscuridad. Con el paso del tiempo, sentirá que su frente se vuelve gradualmente blanca. Después de un período de cultivación, advierte que el área de su frente se torna brillante y que más tarde se pone roja. En este momento, comienza a florecer como las flores que se ven en televisión o en el cine, cuyos capullos abren sus pétalos en un abrir y cerrar de ojos. Aparecen tales escenas. El color rojo es plano al comienzo y entonces súbitamente se hace protuberante en el centro y continúa floreciendo. Si desearas hacerlo florecer completamente hasta el final por tu propia cuenta, aun ocho o diez años no serían suficientes, porque el tianmu entero está tapado.

El tianmu de algunas personas no está tapado y tiene un canal. Pero si uno no practica gong, éste carece de energía. Por eso, cuando se practica gong, aparece súbitamente una masa redonda de materia negra ante sus ojos. Después de un largo tiempo de práctica, esa cosa negra se vuelve gradualmente blanca y después más y más brillante, hasta que el practicante siente que los ojos lo encandilan. Así sucede que alguna persona dice: «Veo el Sol», o «Veo la Luna». En realidad, no has visto ni el Sol ni la Luna. Entonces: ¿qué viste finalmente? Es precisamente este canal de tu tianmu. Algunas personas atraviesan los niveles comparativamente con mayor rapidez. Después que el ojo es plantado, ven cosas de inmediato. Pero otros encuentran mucha dificultad; tan pronto practican gong sienten como si corrieran hacia el exterior a lo largo de este canal que se parece a un túnel o un pozo. Aun mientras duermen, sienten que están corriendo hacia fuera. Algunos se sienten cabalgando, otros volando; algunos sienten que están corriendo y otros como si estuvieran conduciendo un automóvil y lanzándose hacia el final del canal. No obstante, sienten que nunca pueden llegar al final del canal, pues es muy difícil abrir el tianmu por cuenta propia. La Escuela Dao considera al cuerpo humano como un pequeño universo. Si éste es un pequeño universo, piensen todos: hay más de “ciento ocho mil li” desde la frente hasta el cuerpo pineal. Por eso, uno siente que está siempre lanzándose hacia fuera pero que nunca llega.