En nuestro círculo de cultivación, se sostiene que el espíritu original del hombre es inextinguible. En el pasado, al hablar sobre el espíritu original, la gente probablemente habría dicho que era una superstición. Como todos nosotros sabemos, en el estudio del cuerpo humano, la ciencia física ha encontrado moléculas, protones, electrones, y las investigaciones posteriores han llegado hasta los quarks, neutrinos, etcétera. En ese punto, ya están fuera del alcance del microscopio. Sin embargo, aún se está demasiado lejos del origen de la vida y del origen de la materia. Todos sabemos que para la fisión del núcleo atómico se necesita una gran colisión de energía y un enorme calor para hacer hender los átomos y causar la fisión nuclear. Cuando uno muere, ¿cómo podrían morirse tan fácilmente los núcleos atómicos del cuerpo? Por eso, encontramos que cuando una persona muere, sólo la composición de moléculas más grandes en este nivel quedó descartada, mientras que los cuerpos en otras dimensiones no han sido destruidos. Piensen todos cómo es el cuerpo humano observado bajo un microscopio: El cuerpo humano entero está moviéndose y aún si te quedaras allí sentado y quieto, tu cuerpo entero se estará moviendo. Las células moleculares están en movimiento y el cuerpo entero está sueltamente ordenado como si estuviera compuesto de arena. Así es el cuerpo humano observado bajo un microscopio; es completamente diferente del que vemos con nuestros ojos. Esto es porque este par de ojos humanos puede producirte impresiones falsas, impidiéndote ver tales cosas. Cuando el tianmu está abierto, se pueden ver las cosas, agrandándolas. Originalmente era una capacidad innata del hombre; ahora se dice que es una capacidad de gong. Si quieres que tus capacidades de gong se revelen, debes retornar al origen y volver a la verdad, regresando a través de tu cultivación.
Ahora hablamos sobre el de. ¿Cuál es la relación vinculante? Haremos una incisión sobre esta cuestión para analizarlo. Nosotros, los humanos, tenemos cuerpos en muchas dimensiones. Hoy vemos que los componentes más grandes del cuerpo de un ser humano son las células y que éstas forman su cuerpo carnal. Si entraras en el espacio entre las células y las moléculas, o entre moléculas y moléculas, encontrarías que has entrado en otra dimensión. ¿Cómo es la forma de existencia de tal cuerpo? Por supuesto, para entenderlo no puedes usar los conceptos de la dimensión que tenemos ahora; tu cuerpo tiene que asimilarse a los requisitos de la forma existente en esa dimensión. El cuerpo en otra dimensión puede volverse grande o pequeño. Encontrarás entonces que aquella dimensión es también incomparablemente vasta. Esto se refiere a una forma simple de otra dimensión, la cual existe en el mismo lugar y al mismo tiempo. Una persona tiene un cuerpo específico en cada una de las tantas dimensiones, y en una dimensión específica hay un campo alrededor del cuerpo humano. ¿Qué campo es? Este campo es justamente el de del que hablamos. El de es una materia blanca, pero no se parece en absoluto a aquello que en el pasado considerábamos como algo del espíritu, o alguna cosa de la conciencia. Es absolutamente una clase de existencia material. Por eso, en el pasado los ancianos acostumbraban hablar sobre “acumular de” o “perder de”. ¡Qué correctas son esas palabras! Este de forma un campo alrededor del cuerpo humano. Anteriormente los daoístas decían que es el shifu quien busca a su discípulo, y no el discípulo el que busca a su shifu. ¿Qué significa esto? El shifu tiene que ver si el cuerpo del discípulo lleva o no una gran proporción de este de. Si es grande, le será fácil cultivarse; de otro modo, no le será fácil y le resultará muy difícil incrementar su gong.
Al mismo tiempo, existe una materia negra que aquí llamamos yeli, y que en la religión budista le dicen ye malo. La materia blanca y la negra, existen ambas al mismo tiempo. ¿Cuál es la relación entre estas dos materias? La materia de se logra después de sufrir, atravesar dificultades, realizar obras buenas; mientras que la materia negra se obtiene después de hacer maldades, efectuar cosas incorrectas o maltratar a los demás. Hoy en día, hay gente que no sólo se dedica totalmente a la caza de ganancias sino que también hacen toda clase de perversidades. Cometen toda clase de actos malos por dinero, matan e incriminan, compran vidas con dinero, consumen drogas; están las prácticas homosexuales y muchas otras cosas. Cuando uno hace maldades, pierde de. ¿Cómo lo pierde? Cuando alguien maldice a otro, él cree que le ha sacado ventaja a éste y desahoga así su furia. Sin embargo, hay un principio en este universo: el que no pierde, no gana. Si ganas, tienes que perder. Si tú no quieres perder, se te forzará a hacerlo. ¿Quién hace esto? Es la naturaleza del cosmos quien lo hace; por eso no es posible si sólo piensas en ganar. ¿Qué ocurre entonces? Cuando alguien maldice o maltrata a otro, lanza su de al otro. Como resultado, esta persona que ha perdido y sufrido es compensada en la misma medida. Mientras alguien maldice a otro, un pedazo de su de vuela fuera de su propio campo dimensional y cae sobre el cuerpo del otro. Cuanto más fuerte lo maldice, tanto más de le da al otro. Lo mismo sucede al golpear o humillar a los demás. Cuando uno le da un puñetazo o un puntapié a alguien, cuanto más fuertemente golpea al otro, tanto más de es lanzado y cae sobre el otro. Un ser humano común no puede ver tal principio en este nivel, se considera maltratado y no lo puede tolerar: «Ya que tú me diste un puñetazo, voy a devolverte el golpe», “¡pah!”, le devuelve el puñetazo al otro, y así le regresa nuevamente su de. Ninguno de los dos pierde o gana. Sin embargo, él piensa: «Tú me diste un golpe, yo voy a darte dos; de otro modo, no desahogaré mi furia». Así que lo golpea una vez más y otro pedazo de su propio de sale volando de su cuerpo hacia la otra persona.
¿Por qué damos tanta importancia al de? ¿Qué clase de relación tiene con la transformación del de? La religión enseña que si uno tiene de, si no gana en ésta, ganará en su vida próxima. ¿Qué ganará? Con mucho de, quizás será un alto funcionario o hará grandes fortunas; tendrá todo aquello que él desee. Todo esto se adquiere a cambio del de. La religión expone también que si uno agota su de, se extinguen ambos, cuerpo y alma; el espíritu original resulta destruido y todo muere sin dejar nada después de la muerte. Pero nosotros, en el mundo de la cultivación, decimos que el de puede transformarse directamente en gong.
Ahora vamos a hablar sobre cómo el de se transforma en gong. Dentro de los círculos de cultivación, existe este dicho: «La cultivación depende de uno mismo, mientras que el gong depende del shifu». Sin embargo, algunos enseñan a colocar un crisol en el horno para hacer el dan usando sustancias medicinales escogidas e intenciones mentales y piensan que esto es muy importante. Te digo que esto no tiene la menor importancia y es un apego si piensas demasiado en ello. Si fijas mucho el pensamiento en eso, ¿no estás apegado a la búsqueda? La cultivación depende de uno mismo, mientras que el gong -como antes dije- depende del shifu. Para ti basta con desearlo. El que realmente hace esto es el shifu; tú no puedes hacerlo en absoluto. Con un cuerpo humano ordinario, ¿podrías transformar esta materia de alta energía para formar esa clase de cuerpo de los seres superiores? Eso es completamente imposible. Incluso hablar sobre eso parece una broma. El proceso de transformación del cuerpo humano en otras dimensiones es bastante prodigioso y complejo, y tú no puedes hacerlo de ninguna manera.