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– No, no estoy segura. -Emitió un suspiro de frustración-. Lo único que sé es que la caja fue escondida en un sótano alrededor de 1600, quizás un poco antes. Y que, desde entonces, nadie la ha movido de su sitio, al menos nadie de mi familia.

– ¿1600? Hmm. -Mortimer frunció los labios y sugirió-: El lugar más probable para ocultar algo tan antiguo, si es que está aquí, sería uno de los pequeños cuartos de la bodega.

Decidieron ser minuciosos y terminar la búsqueda que habían iniciado y se detuvieron al llegar a las escaleras que conducían a la cocina sin que sus esfuerzos hubieran dado algún resultado. Entonces, Mortimer abrió otra pesada puerta y entraron en la bodega. Continuaron la búsqueda allí, examinando cada uno de los pequeños cuartos, pero todo fue en vano.

– No está aquí. -Em sabía que era verdad. Los sótanos de Grange estaban, sencillamente, demasiado ordenados para que alguien hubiera podido pasar algo por alto. La única posibilidad era que… Miró a Jonas-. ¿Existe algún otro lugar anexo? ¿Una carbonera o algo similar? ¿O quizás una cámara secreta para sacerdotes católicos [1] debajo de alguna estancia?

Él negó con la cabeza.

– Existe una cámara de ésas, pero está en el segundo piso y conduce -o conducía-a uno de los túneles por medio de una escalera secreta.

– ¿Dónde está la entrada a los túneles? -Em miró a su alrededor-. ¿Quizás en el sótano?

– No. Al parecer cuando los túneles comenzaron a desmoronarse, se rescató lo que se pudo y luego fueron rellenados de piedras. -Se acercó a una pared y golpeó una piedra con el puño-. El túnel del establo conducía hasta aquí. -Señaló el borde de la piedra y dibujó el contorno-. Si lo observa de cerca, podrá ver el contorno del pasaje abovedado que fue rellenado con piedras más tarde.

Ella lanzó una mirada y suspiró.

– Parece que ésta no es la casa correcta, después de todo.

Jonas le estudió la cara, entonces alargó el brazo y le cogió la mano.

– Anímate. Hay otras casas que podrían encajar con tu descripción. ¿Podría sugerirte que…?

Ella le sostuvo la mirada y arqueó las cejas.

– Creo que deberíamos contarle todo lo que sabemos a Phyllida y a Lucifer. Nos echarán una mano, y la biblioteca de Colyton Manor es el lugar perfecto para buscar pistas.

Em vaciló, considerando la propuesta, luego asintió con la cabeza.

– Sí… Bien. Vamos a la mansión.

– Simplemente, no me lo puedo creer… -Phyllida se interrumpió, luego, con los ojos brillantes, continuó-: Bueno, por supuesto que te creo, pero me ha sorprendido muchísimo saber que eres una Colyton. Una Colyton de Colyton. Es maravilloso que los miembros de la familia original hayan regresado al pueblo.

Em negó mentalmente con la cabeza. Al igual que Jonas, Phyllida había centrado la atención en la familia, no en el tesoro.

Después de que Jonas y ella hubieran salido de los sótanos de Grange y se hubieran detenido brevemente para hablar con Gladys y Cook, quienes les aseguraron que no habían visto ninguna caja misteriosa en ninguna parte de sus dominios, se habían dirigido hacia Colyton Manor por el sendero que atravesaba el bosque. Lucifer y Phyllida se encontraban en casa. Dejaron a Aidan y Evan con la señorita Sweet y, ante la sugerencia de Jonas, se dirigieron a la salita. En cuanto cerraron la puerta, Em había vuelto a contar su historia.

Por suerte, Lucifer parecía más inclinado que los hermanos Tallent a concentrarse en el quid de la cuestión.

– Así que el tesoro no está en Grange. Tengo que admitir que jamás había oído la frase «la casa más alta» haciendo referencia a Grange o a Colyton Manor. ¿Estás segura de que el tesoro no se encuentra aquí? Que yo sepa, esta casa no tiene ni ha tenido nunca sótanos, pero sí posee un montón de edificaciones anexas.

Em hizo una mueca.

– Esta era la casa de la familia… La rima parece haber sido especialmente concebida para indicar algún otro lugar.

Jonas asintió con la cabeza.

– Si el tesoro estuviera aquí, no existiría la rima. No haría falta, pues no habría necesidad de hacer ninguna referencia a otra casa.

Lucifer asintió con la cabeza.

– Es evidente. Así que no es Grange, no es Colyton Manor, y ya has descartado Ballyclose por su falta de antigüedad. Así que, ¿dónde nos deja eso?

Una pregunta que nadie podía contestar.

Lucifer se inclinó hacia delante, con una grave y concentrada expresión en su bien parecido rostro.

– Corrígeme si me equivoco, pero estamos buscando una casa que ya existía en el siglo XVI, aunque no sepamos exactamente en qué año se construyó, una casa que era conocida en el siglo XVII como «la casa más alta», lo que probablemente quiere decir que se trataba de la casa de una persona que ostentara el mayor rango en la zona en esa época.

– Nunca ha habido refugios principescos ni residencias reales de ningún tipo en la zona. -Phyllida miró a Lucifer-. Recuerdo que lo investigué hace mucho tiempo, cuando era jovencita.

– Todas las chicas sueñan con reyes o príncipes. -Jonas hizo una mueca a su hermana, que le respondió con una mirada de superioridad.

Lucifer negó con la cabeza.

– Sigo pensando en el verso de esa rima «la casa más alta». En el siglo XVII ésta habría sido una comunidad muy pequeña y relativamente aislada. La rima utiliza la expresión «la casa más alta» como si debiera ser muy evidente a qué casa se estaban refiriendo. Como si fuera muy evidente para los vecinos de Colyton en el siglo XVII.

Guardaron silencio mientras reflexionaban sobre ese punto, luego Phyllida miró a Em.

– Ya has estudiado algunos de nuestros libros sin encontrar ninguna referencia a esa casa misteriosa. Será mejor que miremos en los demás. -Lanzó una mirada a Lucifer y a Jonas-. Ganaremos tiempo si buscamos los cuatro, sobre todo si nos concentramos en aquellos libros que hagan referencia al siglo XVII.

Los tres intercambiaron unas miradas antes de asentir con la cabeza. Luego Lucifer se levantó y les condujo a la biblioteca.

Durante la hora siguiente, examinaron la colección de libros de los Cynster. Encontraron un diario de viaje que describía cómo era Colyton en aquella época, y otras dos descripciones de la villa a principios del siglo XVII, pero no había ninguna mención a otra casa aparte de Grange y de Colyton Manor, ni tampoco encontraron ninguna referencia a «la casa más alta».

– Nada. -Em suspiró. Lo había esperado. Así que se tragó la decepción y miró a Jonas-. ¿Y ahora qué? -Miró también a Phyllida y a Lucifer-. ¿Alguna sugerencia?

Lucifer parecía tan perplejo como Jonas y ella, pero después de un rato, Phyllida, que tenía la cabeza inclinada en actitud pensativa, arqueó las cejas y alzó la mirada hacia Em.

– Yo en tu lugar divulgaría mi auténtico apellido. De esa manera conseguiría más apoyo de los vecinos y, además, preguntaría por todo el pueblo, en especial a los ancianos, para ver si alguno de ellos ha oído mencionar en alguna ocasión la expresión «la casa más alta». Es probable que signifique algo para alguien. Habrá muchos que tengan historias familiares. Quizás encontremos a alguien que conozca la misma frase, pero en otro contexto.

Jonas asintió con la cabeza y miró a Em.

– Me parece una idea estupenda. Deberías decirle a la gente quién eres en realidad.

La joven frunció el ceño.

– ¿Y qué excusa daría por haber ocultado inicialmente nuestra identidad?

– Eso es fácil -dijo Phyllida-. Puedes decir que querías conseguir el puesto de posadera y que los vecinos del pueblo te aceptaran por ti misma, no que te acogieran y te pusieran en un pedestal sólo por tu apellido.

Em arqueó las cejas, considerando la sugerencia. Lucifer asintió con la cabeza.

– Quizá parezca un tanto excéntrico, pero no inconcebible.

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[1] En inglés, Priest Hole, son cámaras donde se ocultaban los sacerdotes católicos durante el reinado de Enrique VIII e Isabel I, en el que fueron perseguidos. (N. de las T.)