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– Sería una buena idea -admitió Beth-, si no fuera por el hecho de que los calamares no tienen simetría radial. Los pulpos sí la tienen y, al igual que los pulpos, los calamares tienen un grupo circular de tentáculos; pero los calamares tienen simetría bilateral, en la que hay un lado izquierdo que coincide con uno derecho, como ocurre con nosotros. Y, además, están los camarones.

– Es cierto, los camarones. -Norman se había olvidado de los camarones.

– No llego a ver una conexión entre la esfera y los animales -confesó Beth.

Otra vez oyeron el golpeteo, suave, rítmico. Sentado en su silla, Norman se dio cuenta de que podía sentir el golpeteo también, en forma de leves choques.

– ¿Qué es lo que se oye?

– No lo sé. Suena como si viniera desde fuera.

Norman había empezado a caminar hacia la portilla, cuando el intercomunicador chirrió y se oyó la voz de Barnes:

– Atiendan: todo el personal a Comunicaciones. Todo el personal a Comunicaciones. El doctor Adams descifró el código.

Harry no les dijo de inmediato el contenido del mensaje. Recreándose en su triunfo, insistió en recorrer el proceso de descifrado, paso por paso. Primero, explicó, había pensado que los mensajes podrían expresar alguna constante universal o alguna ley física, enunciada como una forma de abrir el diálogo.

– Pero también podría ser alguna representación gráfica, por ejemplo, el código de una imagen, lo que planteaba inmensos problemas. Después de todo, ¿qué es una imagen? Nosotros trazamos imágenes sobre un plano liso, como una hoja de papel, y dentro de la imagen determinamos posiciones mediante lo que denominamos ejes X e Y, horizontal y vertical. Pero otra inteligencia podría ver otras imágenes, tal vez imágenes de más de tres dimensiones, y organizarías de manera diferente. O podría trabajar desde el centro de la ilustración hacia afuera, por ejemplo. Por todo ello, el código podría resultar muy difícil de descifrar. Al principio no progresé mucho.

Más tarde, cuando recibió el mismo mensaje, pero con huecos entre las secuencias de números, Harry empezó a sospechar que el código representaba grupos discretos de información, lo que sugería que eran palabras, no imágenes.

– Ahora bien, los códigos con palabras pertenecen a varios tipos, desde los más sencillos hasta los muy complejos. No había manera de saber, de inmediato, qué método de cifrado se había utilizado. Hasta que, en cierto momento, tuve una súbita percepción intuitiva…

Esperaron con impaciencia que les dijera cuál había sido esa percepción intuitiva.

– ¿Por qué usar un código? -preguntó Harry.

– ¿Cómo que por qué usar un código? -exclamó Norman.

– Por supuesto. Si uno está tratando de comunicarse con alguien, no usa un código, ya que los códigos son una forma de esconder la comunicación. Por lo que, tal vez, esta inteligencia piensa que se está comunicando de modo directo, pero, en realidad, al comunicarse con nosotros está cometiendo algún tipo de error de lógica. Está elaborando un código, sin que sea ésa su intención, lo cual podría significar que el código no intencional fuese un código de sustitución, en el que hay números en lugar de letras. Cuando recibí la separación en palabras empecé a probar y a equiparar números con letras, mediante el análisis de frecuencias de aparición. Por este sistema se descifran códigos teniendo en cuenta el hecho de que, en inglés, la letra más común es la «e», la segunda que aparece con más frecuencia es la «t», y así se continúa [ [22]]. De manera que busqué los números de mayor frecuencia de aparición. Pero me lo impidió el hecho de que incluso una secuencia numérica corta, como dos-tres-dos, podría representar muchas posibilidades del código: dos, tres y dos, veintitrés y dos, dos y treinta y dos, o doscientos treinta y dos. Las secuencias de código más largas presentaban muchas más posibilidades todavía. Entonces -continuó Harry-, cuando me hallaba sentado frente al ordenador, pensando en los mensajes en espiral, miré el teclado y me pregunté qué inferiría una inteligencia extra-terrestre de nuestro teclado, de esas hileras de símbolos en un dispositivo formado por teclas que se aprietan. ¡Cuán confuso le tiene que parecer a otra clase de ser! Miren aquí: las letras de un teclado común y corriente de ordenador van así.

Sostuvo en alto su cuaderno:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 0

tab Q W E R T Y U I O P

caps A s D F G H J K L ;

shift Z X C V B N M , ?

– Después imaginé cuál sería el aspecto del teclado dispuesto como una espiral, ya que nuestro ser extra-terrestre parece preferir las espirales. Y empecé a numerar las teclas en círculos concéntricos.

«Necesité un poco de experimentación, puesto que las teclas no se alinean con exactitud, pero, al final, lo logré. Vean esto: los números salen en espiral desde el centro. La G es uno; B, dos; H, tres; Y, cuatro, y así sucesivamente. ¿Se dan cuenta? Es de esta forma. -Escribió con rapidez unos números a lápiz:

1 2 3 4 5 612 711 8 9 0

tab Q W E R13 T5 Y4 U10 I O P

caps A S D14 F6 G1 H3 J9 K L ;

shift Z X C15 V7 B2 N8 M , . ?

– Simplemente se continúa la espiral hacia fuera: M es dieciséis; K es diecisiete, y así se sigue. Por fin, entendí el mensaje.

– ¿Cuál es el mensaje, Harry?

El matemático vaciló:

– Debo confesarles que es extraño.

– ¿Qué quieres decir con «extraño»?

Harry arrancó otra hoja de su anotador amarillo y se la tendió a los demás integrantes del equipo. Norman leyó el breve mensaje, escrito en claras letras mayúsculas.

HOLA, ¿CÓMO ESTÁ USTED? YO ESTOY BIEN. ¿CUÁL ES SU NOMBRE? MI NOMBRE ES JERRY.

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[22] En un idioma dicho análisis se basa en el estudio de cuáles son las letras que se usan con mayor frecuencia. En español y otras lenguas derivadas del latín, la letra más frecuente es la «a»; la «q» siempre va seguida de una «u», y si se trata de un grupo de tres letras, la palabra solamente puede ser «que», etcétera. (N. del T.)