– Hola, Ángela -le gritó-. Te amo, ¿sabes?
Ella comenzó a correr hacia él, abriéndose paso entre la nieve.
– Querido -le contestó-, ¡amor mío!
Y por fin llegó a sus brazos, y él supo entonces que nunca la dejaría ir.
***
[1] La palabra se asemeja al vulgarismo norteamericano Fucking, utilizado para denotar el acto sexual. (N. del T.)