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Para preservar estas frágiles páginas de la destrucción, las sellaré de nuevo en su empaquetamiento original, y luego las colocaré en un contenedor que he construido con el cuarzo dopado de plattnerita de la Máquina del Tiempo. Luego enterraré el contenedor lo más profundo que pueda.

No tengo forma segura de transmitir mi relato al pasado o al futuro —y menos aún a otra historia— y puede que estas palabras se pudran bajo tierra. Pero me parece que el recubrimiento de plattnerita le dará al paquete la mejor oportunidad de ser detectado por cualquier viajero de la multiplicidad; y puede que por alguna azarosa corriente del río del tiempo, mis palabras puedan encontrar el camino de vuelta a mi propio siglo.

De cualquier forma, ¡es lo mejor que puedo hacer!, y ahora que me he decidido por ese curso de acción experimento cierta satisfacción.

Completaré y sellaré mi relato antes de partir para el mundo inferior, porque reconozco que mi expedición al mundo de los Morlocks no carece de peligros, un viaje del que puede que no regrese. Pero es una tarea que no puedo retrasar más; ya he pasado de los cincuenta años, ¡y pronto puede que ni siquiera pueda descender por los pozos!

Me comprometo aquí a añadir, a mi regreso, un apéndice a esta monografía: un resumen de mis aventuras subterráneas.

Es tarde. Estoy listo para el descenso.

¿Cómo dice el poeta? «Si las puertas de la percepción estuviesen limpias, todo aparecería al hombre como es, infinito», o algo parecido. Me perdonarán si cito mal porque aquí no tengo libros de consulta… He visto el infinito y lo eterno. Nunca he perdido la visión de aquellos universos vecinos yaciendo unos junto a otros en ese paisaje iluminado por el sol, más juntos que las hojas de un libro; y tampoco he olvidado el brillo estelar de la Historia óptima, que creo que habitará siempre en mi alma.

Pero ninguna de esas grandes visiones representa para mí ni la mitad de aquellos momentos fugaces de ternura que han iluminado la oscuridad de mi vida solitaria. He disfrutado de la lealtad y paciencia de Nebogipfel, la amistad de Moses y el calor humano de Hilary Bond; y ninguno de mis logros o aventuras —ni la visión del tiempo, ni el paisaje estelar infinito— perdurará en mi corazón tanto tiempo como el momento, en aquella primera brillante mañana después de mi regreso aquí, cuando me senté al lado del río y lavé el rostro de diamante de Weena, y su pecho se elevó al fin y tosió, y sus hermosos ojos se abrieron por primera vez y vi que estaba viva; y al reconocerme sus labios se separaron en una sonrisa de alegría.

NOTA DEL EDITOR

Aquí termina el relato; no se ha encontrado ningún apéndice posterior.

Stephen Baxter nació en Inglaterra en 1957. Educado en Liverpool, se licenció en matemáticas por la Universidad de Cambridge y obtuvo el doctorado en Southampton. Hoy trabaja en las tecnologías de la información y, desde su.primera publicación en Interzone en 1986, se ha convertido en la nueva y brillante gran estrella de la ciencia ficción hard británica, y es considerado el indiscutible sucesor de Arthur C. Clarke. Baxter está casado y vive en Buckinghamshire.

Tras una serie de relatos publicados en Interzone, su primera novela, RAFT (1991), se inscribe en una compleja historia del futuro que abarca desde el inicio del universo hasta su final, a través del conflicto entre los poderosos alienígenas xeelee y los pájaros fotino. Otros aspectos de esa historia del futuro se encuentran en novelas como: TIMELIKE ETERNITY (1992), FLUX (1993) y RING (1994) y en obras más cortas como «City of Go1d» y diversos relatos sobre los xeelee que muy pronto se recogerán en una antología prevista para 1997.

En 1993 Baxter publicó su primera aproximación y homenaje a los clásicos de la ciencia ficción con la novela ANTI-ICE (1993). Se trata de una epopeya «steam-punk» (algo así como «cyber-punk», pero con la tecnología correspondiente a la máquina de vapor), situada en una Tierra alternativa. Homenaje explícito a julio Verne, incluye aventuras, romance y mucha diversión con descripciones de naves espaciales propulsadas por vapor que recuerdan directamente el Nautilus de 20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO.

En 1995, en el escenario de la aparición de LA MÁQUINA DEL TIEMPO de Herbert G. Wells, Baxter publicó el relato de las nuevas aventuras del Viajero del tiempo de Wells a la luz de la ciencia y la ciencia ficción defines del siglo XX. Se trata de LAS NAVES DEL TIEMPO (1995 — NOVA éxito, número II), una obra excepcional que es a un tiempo homenaje y continuación de la clásica novela de. Wells con la que se iniciaba un género. LAS NAVES DEL TIEMPOya ha obtenido diversos premios, entre los que destacan el John W. Campbell Memorial de 1996 y el premio Kurd Lasswitz a la mejor novela de ciencia ficción publicada en Alemania. También ha sido finalista del premio Hugo 1996 y del premio Arthur C. Clarke 1996.

Su última novela, titulada provisionalmente como ARES, aparecerá finalmente como VOYAGE, en inglés, en noviembre de 1996. En ella, Baxter narra una historia alternativa de la NASA con un proyecto de viaje a Marte cuyo primer despegue se realizó en mayo de 1986.

Título originaclass="underline" The Time Ships

Traducción: Pedro Jorge Romero

1ª edición: noviembre 1996

©Stephen Baxter, 1995

© Ediciones B, S.A., 1996

Bailén 84 — 08009 Barcelona (España)

El autor y la editorial agradecen el consentimiento de los albaceas literarios de la herencia de H. G. Wells, para poder usar los personajes y la trama de La máquina del tiempo y otras obras de H. G. Wells. La máquina del tiempo, El relato de Plattner y otras obras de H. G. Wells tienen copyright de los albaceas literarios de la herencia de H. G. Wells.

Printed in Spain ISBN:84-406-6788-4

Depósito legaclass="underline" BI. 1.923-1996

Impreso por GRAFO, S.A. — Bilbao

Digitalización y primera corrección de ch0kl0 — Agosto 2003