Выбрать главу

– No lo es – dijo ásperamente – confía en mí sobre esto, y no es un trabajo.

– ¿No lo es?

– No – dijo con voz demasiado enérgica – es sólo algo que yo hago, algo que no voy a hacer por mucho más tiempo.

– Oh.

Después de un momento de silencio, Blake se aclaró su garganta y preguntó

– ¿Cómo está ese tobillo?

– Esta muy bien.

– ¿Estas segura?

– De verdad. No debería haberme puesto de puntillas. Lo más probable es que esté completamente curado por la mañana.

Blake se agachó a su lado y, para gran sorpresa de ella, cogió el tobillo entre sus manos, palpándolo cuidadosamente antes de dejarlo donde estaba

– Mañana podría ser un poco optimista, pero la hinchazón ha bajado considerablemente.

– Si – ella cerró la boca repentinamente por una pérdida completa de palabras, era un asunto de estado de lo más inusual. ¿Qué era lo que se suponía que había que decir en tal situación? Gracias por el encantador beso ¿Sería posible que nos diéramos otro?

De alguna manera, Caroline no creía que eso sonara especialmente apropiado, aunque fuera lo más sincero. Paciencia, paciencia, paciencia se dijo a sí misma.

Blake la miró con curiosidad

– Pareces un poco alterada.

– ¿Yo?

– Perdóname – dijo él inmediatamente – era solo que parecías tan seria.

– Estaba pensando en mi prima – dijo ella abruptamente, pensando que sonaba demasiado tonta.

– ¿Tu prima?

Ella afirmó con la cabeza vagamente – se llama Patience.

– Ya veo.

Caroline se asustó de lo que hizo él.

Los extremos de la boca de él temblaron

– Debe ser un modelo a imitar para ti.

– No, en absoluto. Patience es una bruja – mintió. En realidad, Patience Merriwether era una combinación irritante de recato, piedad y decoro. Caroline no se había encontrado nunca con ella en persona, pero sus cartas eran siempre inmensamente sermoneadoras, ó en opinión de Caroline, de cortesía. Pero Caroline se había estado escribiendo con ella durante años, desde que las cartas de cualquiera, se convirtieron en una diversión bienvenida por sus horribles tutores.

– Hmmmm… – dijo él vagamente – más bien cruel, diría yo, colocarle a una niña un nombre como ese.

Caroline pensó en eso un momento

– Si, es bastante duro vivir con arreglo a los padres de uno, ¿Te imaginas tener que vivir con arreglo a uno mismo? Supongo que habría sido peor llamarse Fé, Esperanza, o Caridad.

Él movió su cabeza negativamente

– No. Para ti, creo que Paciencia habría sido el más difícil.

Ella le dio un puñetazo en el hombro

– Hablando de nombres raros, ¿cómo conseguiste el tuyo?

– ¿Te refieres a Blake?

Ella hizo un gesto afirmativo con la cabeza.

– Era el apellido de soltera de mi madre. Es una costumbre en mi familia dar al segundo hijo el apellido de soltera de la madre.

– ¿Al segundo hijo?

Blake encogió los hombros

– Normalmente el primogénito consigue algo importante por parte del padre.

Trent Ravenscroft, pensó Caroline, no sonaría muy mal. Ella sonrió.

– ¿De qué te estás riendo? – preguntó él.

– ¿Yo? – ella tragó saliva

– Solo que… bueno…

– Suéltalo, Caroline.

Ella volvió a tragar saliva, su cerebro iba al triple de su velocidad. No había forma de que ella le confesara lo que estaba imaginando acerca de sus descendientes

– Que estaba pensando – dijo lentamente ella.

– ¿Si?

¡Por supuesto!

– Estaba pensando – repitió, volviendo su voz un poco más confiada – que eres muy afortunado de que tu madre no tuviera uno de esos apellidos separados con guiones ¿Te imaginas que tu nombre fuera algo como Fortescue-Hamilton Ravenscroft?

Blake se rió.

– ¿Crees que me llamarían Fort ó Ham para abreviar?

– Oh… -, Caroline continuó con una risa, disfrutando completamente ahora – ¿y si se llamara Welsh? Habría sido completamente sin vocales.

– Aberystwyth Ravenscroft – dijo, recordando el nombre de un castillo famoso – tiene cierto encanto.

– Ah, pero entonces todos te deberían llamar Stwyth, y sonaría como si estuviéramos susurrando.

Blake se rió ahogadamente

– Una vez, perdí la cabeza locamente por una chica llamada Sarah Wigglesworth, pero mi hermano me convenció de que debía ser serio y dejarla.

– Si – meditó Caroline – ya veo donde podría estar la dificultad para un chico que se llamara Wigglesworth Ravenscroft.

– Más bien creo que mi hermano la quería para él, antes de seis meses ellos ya estaban comprometidos.

– Oh, ¡perfecto! – exclamó Caroline dando un grito de la risa – ¿Pero no tiene que llamar el a sus chicos Wigglesworth ahora?

– No, solo nuestros segundos hijos están obligados a seguir la tradición.

– ¿Pero tu padre no es un vizconde?¿Porqué tiene que seguir la tradición?

– Mi padre en realidad era un segundo hijo. Su hermano mayor murió a la edad de cinco años, por esa época, mi padre ya había nacido y le habían puesto nombre.

Caroline se rió.

– ¿Y cual era su nombre?

– Me temo que mi padre no fue tan afortunado como yo. El apellido de soltera de mi abuela era Petty [2].

Ella palmeó con su mano sobre la boca

– Oh, querido, no debería reír.

– Si, deberías, nosotros lo hacemos.

– ¿Cómo lo llamas tú?

– Lo llamo padre, los demás sencillamente le llaman Darnsby, que es su título.

– ¿Qué hizo él antes de conseguir el título?

– Creo que les enseñaba a todos a llamarlo Richard.

– ¿Ese es uno de los nombres que le pusieron?

– No – dijo Blake con un encogimiento de hombros – pero él lo prefería a Petty.

– Oh, que curioso – dijo, enjugándose una lágrima de la risa de su ojo – ¿Qué pasaría si un Ravenscroft no tuviese un segundo hijo?

El se inclinó hacia delante con un destello decididamente rápido de sus ojos

– Nosotros continuamos intentando, intentando, hasta que lo conseguimos.

Las mejillas de Caroline enrojecieron.

– Sabes – dijo apresuradamente – de repente me siento muy cansada. Creo que iré dentro y descansaré un rato. Por supuesto, puedes acompañarme.

Sin embargo, ella no esperó su respuesta, giró su talón, y se fue cojeando muy rápidamente de hecho, para ser alguien que necesitaba bastón.

Blake la vio como desaparecía dentro de la casa, su cara no podía abandonar la sonrisa que había aparecido en su cara, a causa de este gran intercambio de palabras entre ellos. Había pasado algún tiempo desde que él pensara en la tradición del nombre de la familia. El apellido de Marabelle había sido George, y ellos siempre habían bromeado con que ellos se casarían únicamente por esta razón.

George Ravenscroft. Casi había sido una persona real en la mente de Blake, con sus rizos negros como el azabache y los ojos azul pálido de Marabelle.

Pero no existía George Ravenscroft.

– Lo siento Marabelle – susurró. Le había fallado de tantas maneras. No le había sido posible protegerla, y pensó que había intentado ser fiel a su memoria, nunca tuvo control sobre eso, tampoco.

Y hoy en día, su indiscreción le había llevado más allá de la simple necesidad de su cuerpo. Había disfrutado con Caroline, verdaderamente deleitado por el puro placer de su compañía. La culpabilidad perforaba su corazón.

– Lo siento, Marabelle – susurró de nuevo.

De esta forma, mientras caminaba de vuelta a la casa, oyó que se decía a sí mismo – Trent Ravenscroft.

вернуться

[2] Insignificante