Los lectores que llegaron con el corazón en un puño al final de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina quizás prefieran no seguir leyendo estas líneas y descubrir por sí mismos cómo sigue...
Detective Lindsay Boxer and Assistant District Attorney Jill Bernhardt are enjoying a quiet afternoon in San Francisco when a townhouse across the street explodes in flames. A sinister note signed “August Spies” is found at the scene of the...